Las confesiones (Robert Andò, Italia, 2016)

Wanda estrena esta cinta italiana el 26 de mayo en España. Del director italiano del drama político Viva la libertad también protagonizada por el ya internacional Toni Servillo, nos llega este análisis social y político, con sarna pero demasiado pulcro y sin aspavientos.
Al analizar una película son varias las cosas que tenemos que tener en cuenta. Pero una cinta puede tener unas grandes interpretaciones, un gran punto de partida, una gran ambientación y fotografía, sobre todo una gran historia o un gran director, pero si nos deja exactamente igual que como entramos, es que la cinta no cuaja. Puede ser que no empaticemos, puede ser que la historia no esté lo suficientemente hilvanada o tratada; puede ser que su desarrollo no sea del todo correcto o simplemente que no nos conmueva de ninguna de las maneras.
De Las confesiones, os confieso, valga la redundancia que asistí a su estreno con inquietud y con esperanzas de encontrarme con un artefacto social y político capaz de reducir a cenizas los esperpentos de Trump o los lavados de imagen del Papa Francisco, recientemente encontrados. Pero la esperanza se quedó sólo en la intención porque la película italiana a pesar de adentrarse en el mundo de las finanzas internacionales, a pesar de introducirse en repulsivos juegos de poder, no dice nada nuevo sobre las clases políticas y sociales ni sobre las tramas para alcanzar el poder. No es ni mucho menos un juego de tronos actual o puede hacer frente a esa obra maestra de la televisión que es House of cards.
Supuestamente la cinta iba a realizar una crítica corrosiva del neoliberalismo imperante, pero se queda únicamente en la pantomima y en la presentación de soslayo de un ambiente político corrupto, inhumano y marcado por las luchas de poder, que saca lo peor de nosotros en las más altas esferas.
El enigmático monje al que da vida Toni Servillo, bien podría haberle servido al director para llevar la película hacia el terreno filosófico-religioso en el mundo actual o bien para generar un thriller en el que a modo de cluedo la iglesia y la metafísica también tuvieran voz y voto. Pero nada más lejos de la realidad.
Toni Servillo protagoniza 'Las confesiones'.

Pasamos de la confesión real del Lider del FMI hacia el monje, la noche antes de su muerte; hasta las confesiones casi robadas a los otros asistentes a la cumbre, que recoge el propio monje como dueño de todos los secretos. ¿Qué se nos oculta? ¿Cuál es el verdadero contenido oculto de esa muerte y de esa reunión? ¿Y de la presencia del monje?

No se concreta y tampoco hay un montaje creible. Mientras en una escena vemos a unos manifestantes desnudos irrumpir en los jardines del complejo en el que están reunidos la flor y nata de la política económica mundial; en la siguiente asistimos a los lentos caminares meditativos del monje más típico de todos los monjes. Al menos podrían haber tenido cuidado para no caer en la caricatura. Lo peor es que con el avance de la cinta, la concrección es menor y peor y la construcción de naipes se cae entre otras cosas por la falta de credibilidad. La cinta termina y no podemos más que mirar la agenda para saber qué ponen mañana.

Y Tony Servillo, bien, como siempre, gracias.

Premios:

Premios David di Donatello: 5 nomin. incl. mejor actor (Servillo) y fotografía

Sinopsis: Los economistas más importantes del mundo se reúnen en el marco de una reunión del G8 en un hotel de lujo de la costa alemana. Uno de los misteriosos invitados es un monje italiano, invitado por Daniel Rochè, director del Fondo Monetario Internacional. Quiere que el monje le confiese, esa misma noche, en secreto. A la mañana siguiente, Rochè aparece muerto…

 

Nota: 5

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