Zinemaldia. Festival de San Sebastián. Día 2. Entre Bille August, Ozon y autómatas odiosos.

François Ozon es cabeza visible ya del Zinemaldia. Consiguió en la 60 edición del Festival, la Concha de oro por una película redonda: En la casa. El año pasado en la sección perlas presentó la también potente Joven y bonita y este año parece patinar algo con su nueva creación: Une nouvelle amie (Una nueva amiga) que se presenta en Sección oficial. Es la historia de dos mujeres, amigas de la infancia. Las dos se casan y una tiene un bebé. Al poco tiempo, la madre enferma gravemente, le hace prometer a su amiga que cuidará del bebé y a su marido. Después de su muerte, la amiga decide ir a visitar al padre y al bebé, pero le espera una tremenda sorpresa.

La historia transcurre con la misma gracia y soltura que el resto de sus cintas, pero le falta credibilidad. Entendiendo que lo que nos cuenta no es moco de pavo, no cualquiera puede salir de una habitación travestido de un momento a otro, y mucho menos a la calle. El que era amigo, ahora es amiga, y no sólo tiene que contárselo a él, sino al resto del universo. Y no, no es fácil, por mucho que Ozon se empeñe en monstrarnos que las situaciones más complicadas, godarianas y almodovarianas no son un drama, sino las más locas de las aventuras. La película hace aguas por contarla comos si fuera un cuento de príncipes y princesas, en este caso sólo de princesas, cuando el drama interior debe ser a todas luces muy arduo.

La cinta recuerda en el fondo, pero no en la forma, a la que consideramos otra película fallida: Todo lo que tú quieras de Achero Mañas.

 

http://youtu.be/BqviRW74ouE

Stills hjerteNo ha sido la única película de sección oficial que hemos podido ver en este segundo día del que os hablamos, en el ya lejano sábado. Silent Heart de Bille August fue la mejor de las tres opciones presentadas para conseguir la Concha de oro. Tres generaciones de una familia se reúnen un fin de semana. Las hermanas, Sanne y Hedidi, han aceptado que su madre, enferma terminal, desee poner fin a su vida antes de que su estado empeore. Pero según transcurre el fin de semana, la decisión de la madre resulta cada vez más difícil de aceptar y viejos conflictos salen a la superficie. Bille August es el director de una obra maestra que es Las mejores intenciones y responsable a su vez de Pelle el conquistador o de la fallida película reciente: Tren de noche a Lisboa. En esta cinta danesa: Silent heart, que nos ocupa el guión corre a cargo de Christian Torpe y quizás sea lo mejor de una cinta también bien interpretada. ¿Estamos preparados para la eutanasia? ¿podríamos ayudar a morir a un ser querido si así lo desea? La cinta vuela pero aú no demasiado alto, como para poder dejarnos huella.

http://youtu.be/YDXhFhR4sMM

Por último, y hablaremos poco de ella, porque no se merece nuestro tiempo ni el suyo: Autómata también se presentó en la Sección oficial del certamen donostiarra. Venía firmada por las mimas alucinantes manos que crearon: Hierro, aquella pesadillesca y dramática historia protagonizada por Elena Anaya y por su hijo. Autómata empieza bien, muy bien diría. es una historia de ciencia ficción que en sus iniciales quince minutos deslumbra por su poderío visual. Llega a recordarnos a Blade Runner incluso, con esta historia del futuro. Mientras investiga un caso en apariencia rutinario, un agente de seguros de una compañía de robótica descubre algo que podría tener consecuencias decisivas para el futuro de la humanidad. Antonio Banderas produce y protagoniza este thriller futurista, que especula sobre lo que ocurriría si la inteligencia artificial superase a la humana.

¿Y entonces cuál es su problema? Que todo esta receta adulterada y psicotrópica no cuaja. Todo es mentira. Todo, incluso la esperanza de llegar a ver una buena película se va diluyendo desde el minuto 16 aproximadamente.

Praia do futuro se ha presentado en la Sección Horizontes Latinos. Ya concursó en la Sección Oficial del Festival de cine de Berlín.  Su protagonista y su director han acudido al certamen para recibir de manos de la directora Mariana Rondón (Ganadora de la Concha de oro el año pasado) el Premio Sebastianne que otorga el festival a la mejor película de temática gay y lésbica de todas las secciones. Mariana Rondón dijo estar feliz porque admiraba al cineasta: Karim Ainouz, más conocido por ser el responsable de llevar a buen puerto otra cinta brasileña tan interesante y complicada como Madame Sata.

Donato trabaja como salvavidas patrullando la espectacular, pero peligrosa, Praia do Futuro. Cuando se lanza al mar para rescatar a dos hombres atrapados por la corriente, consigue salvar a Konrad, un alemán de vacaciones en Brasil, pero su acompañante se hunde en el mar. Mientras esperan a que su cuerpo salga a la superficie, un fuerte lazo crece entre Donato y Konrad y los primeros escarceos sexuales dan pie a una conexión más profunda y emocional.

Donato y Konrad se conocen y todo vuela, no existen ya los países, las fronteras, los mares que les separan. No existen los idiomas ni existen los temores, todo fluye como el agua, que les vió nacer ese amor incipiente que les agarró para no soltarles.  La cinta es correcta pero no ofrece nada no visto antes. Podría haber profundizado mucho más en la relación afectiva entre los dos hermanos reencontrados por la fuerza muchos años después. Pero no lo hace y se podría decir que como el amigo de Konrad la cinta se ahoga en sus propios anhelos.

Los tontos y los estúpidos es el segundo largometraje del director vasco: Roberto Castón (Ander). Le pudimos conocer en la Muestra de cine de Ascaso. Y nos hemos llevado una grata sorpresa en este segundo largo porque no tiene nada que ver con el primero. Gastón juega a los equívocos, juega a grabar precisamente cómo se graba su película; juega a las tomas falsas, a los ensayos, a las improvisaciones, al momento álgido en que un actor o actriz lo está dando todo en escena y de repente el director murmura: Corten.

Pasolini-674071338-largePasolini nunca estuvo aquí. Pero si lo está Willen Dafoe, de mano de esa bestia parda que es Abel Ferrara. Recrea el último día del maestro italiano sumido en el intento de dejar paso a la censura para poder estrenar su obra magna: Saló o los 120 días de Sodoma. Y la película pasa sin pena ni gloria, no es insulsa, por lo que cuenta, pero no ofrece ni más ni menos que lo que ya sabíamos. Lo único reseñable es la interpretación de Dafoe y su paso por Venecia donde cosechó fantásticas críticas.

Un día, una vida. En Roma, la noche del 2 de noviembre de 1975, Pier Paolo Pasolini es asesinado. Pasolini es el símbolo del arte que lucha contra el poder. Sus escritos son escandalosos, sus películas son perseguidas por los censores, muchas personas lo aman y muchas lo odian. El día de su muerte, Pasolini pasa sus últimas horas con su querida madre y después con sus queridos amigos, y finalmente se lanza a la noche en busca de aventuras en la Ciudad Eterna. Al amanecer, Pasolini es hallado muerto en una playa de Ostia, en las afueras de la ciudad.

http://youtu.be/iOVDmHmisQw

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