Sombra (Zhang Yimou, China, 2018)

Sombra, la penúltima película del cineasta chino vivo por excelencia, se estrena en salas, después de haber pasado por Youtube en abierto. Y la experiencia, como siempre es apasionante. 

La nueva película de Yimou es otra virguería visual que nos deja anonadados. Desde el género wuxia (literalmente significa «caballeros de las artes marciales» o «héroes de las artes marciales» en ambientes feudales) el maestro chino nos adentra en otra historia de artes marciales espectacular.

La película plantéa una interesante dialéctica como siempre entre opuestos en las culturas orientales: El ying y el yang, la luz y la oscuridad, el negro y el blanco, el amor y la guerra, El ying y el yang de toda la vida ahora defendidos por sus propios pueblos y culturas, más pacíficas o violentas pero todas con la misma necesidad de poder. En el reino de Pei están relegados al ostracismo y condenados a ser dirigidos por un déspota desalmado. Uno de los comandantes de Pei se desmarca de la posición antibelicista de su rey y declara la guerra al sr Yang. Mientras tanto se entrenará en técnicas milenarias con un ex comandante del reino de Pei que permanece oculto en las sombras. El maestro compartirá con él formas de lucha recónditas y olvidadas: la lucha frente a la lluvia, la técnica de los escudos paraguas lanzas…

En septiembre recogía el premio Glory to the filmaker a toda la carrera en Venecia y presentaba a fuera de concurso esta película partiendo de El romance de los Tres reinos, uno de los relatos clave de la literatura china y valiéndose de la inspiración en “el juego cromático y de texturas de pintura con tinta que da al film un estilo distinto” nos regala otro prodigio audiovisual dirigido con pulso y con sensibilidad. Todo el aparato técnico es apabullante como lo son una dirección artística, vestuario o peluquerías precisos, estilizados y preciosistas. (* declaraciones de Yimou recogidas del número de mayo de 2019 de la revista Fotogramas, que también anima a los amantes de Juego de tronos a ver la película).

Para contar esta historia, Yimou recurre al doble, casi un doppelganger, que en la cultura asiática también es importante, pero que se ha utilizado poco.

Sombra es para quien escribe estas líneas el regreso por la puerta grande de un cinesta perdido en el universo de los blockbusters y de lo hollywoodiense a los que se vendió con aquél esperpento que fue La gran muralla. Sombra es deudora del gran Yimou de Hero o La casa de las las dagas voladoras o incluso La maldición de la flor dorada, pero también de la humanidad y la sensibilidad con la que se nos contaba La linterna roja. Parece que es su apuesta más sobria para aunar una ambición narrativa potente junto a un barroco visual que suele ser exagerado pero precioso.

El blanco y negro de Sombra se une a las texturas sedísticas y se esparce, otorgando a la plasticidad la fuerza de un nuevo estilo. Y lo hace desde la conjunción de las formas con sus personajes, desde lo que se cuenta hacia lo que vemos, algo en lo que Yimou ha demostrado ser un maestro. Parece un universo de blancos y negros, con distintas tonalidades del gris. Un uso de los efectos especiales y digitales excelente y bien armado.

Sombra se nutre de un cine coreográfico que desborda acción por sus cuatro costados pero que desemboca en un cine con gran calado dramático .

De alguna manera se acerca al cine épico del gran Kurosawa en sus adaptaciones de Shakespeare. Los triángulos amorosos que se generan en la película tienen casi tanta fuerza como todo el delirio visual al que Yimou ya nos tiene acostumbrados.

Festival de Venecia: Sección oficial (fuera de concurso)

Sinopsis: El condado de Pei (Peixian) está bajo la administración de un rey salvaje y peligroso (Zheng Kai). El comandante militar de su ejército (Deng Chao), aunque ha demostrado su valía en el campo de batalla, se ve forzado a emplear toda clase de sucias estratagemas para poder sobrevivir a las traiciones que se suceden en la corte del rey. Para ello ha creado una “sombra” (interpretada por el propio Chao), un doble que es capaz de engañar al mismísimo rey y a sus enemigos cuando la situación lo requiere. Cuando el rey y el comandante deciden asediar la ciudad amurallada de Jing, comenzará un combate sin igual que sacudirá los cimientos de la corte de Peixian.

Nota: 8

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