Seminci 2025 (IV): Enyedi, Victor, Schilinski, Franco, Reichardt y Coixet
En esta cuarta crónica desde la Seminci seguimos con la Sección Oficial a concurso por la Espiga de Oro, acercándonos a Silent Friend, Sorry, Baby, Sound of Falling, Subsuelo, The Mastermind y Tres adioses, seis películas muy diferentes que vuelven a ofrecer miradas y formas de entender el cine completamente distintas.
SILENT FRIEND (Ildikó Enyedi, Alemania, Francia, Hungría, 2025)
Silent Friend habría sido perfectamente mi Espiga de Oro del año pasado. Es una película que se aleja por completo de lo convencional y que parte, además, de una temática que a priori podría parecer bastante alejada de mis intereses: el amor a las plantas y la relación entre los seres humanos y la naturaleza. A través de varias historias y de distintos momentos históricos, la película establece una relación casi simbiótica entre humanos y plantas, incorporando también a investigadores y biólogos que intentan comprender cómo pueden comunicarse con ellas. Es una película difícil de comparar con ninguna otra, al menos de las que yo conozco, y cuenta con un guion muy sólido de historias cruzadas y con una dirección sorprendentemente ágil para una propuesta que podría haberse convertido fácilmente en algo mucho más denso o plomizo. En cambio, tiene muchísima fuerza y consigue hacer fascinante algo que, en principio, podría no parecernos especialmente cinematográfico.
Ildikó Enyedi escribe y dirige esta película, que compitió en el Festival de Venecia, donde Luna Wedler recibió el Premio Marcello Mastroianni a la mejor joven actriz y la película obtuvo, entre otros reconocimientos, el Premio FIPRESCI. En la Seminci recibió la Espiga de Plata. La película está protagonizada también por Tony Leung Chiu-wai y Léa Seydoux.
SORRY, BABY (Eva Victor, Estados Unidos, 2025)
Sorry, Baby es una película independiente que perfectamente podría haber salido de Sundance, y de hecho allí tuvo su estreno mundial. Es una película sobre la maternidad, pero también sobre su ausencia o sobre la decisión de no asumirla, y sobre cómo esa nueva situación puede transformar una amistad. Dos amigas intentan seguir manteniendo su relación mientras una de ellas se encamina hacia la maternidad y la otra empieza a sentir que puede perderla. Eva Victor encuentra ahí un conflicto muy sencillo y muy humano, y lo desarrolla con una sensibilidad propia del cine independiente estadounidense. Pero si hay algo que destaca especialmente es la interpretación de la propia Victor, una de las mejores del año, capaz de sostener buena parte de la película desde la vulnerabilidad y la naturalidad.
Eva Victor debuta en el largometraje como directora, guionista y protagonista. Sorry, Baby se estrenó en Sundance 2025, donde ganó el Waldo Salt Screenwriting Award, y posteriormente pasó por la Quincena de Cineastas de Cannes. En la Seminci, Eva Victor obtuvo el premio a la Mejor Actriz.
SOUND OF FALLING (Mascha Schilinski, Alemania, 2025)
Desde su paso por Cannes, Sound of Falling fue una de las películas importantes del certamen. Es un cine que, en lo formal, puede recordar al de Michael Haneke, pero aquí hay además una mirada profundamente feminista construida a través de varias historias, varias generaciones y distintas etapas de la vida. El problema es que la película acaba perdiéndose un poco en todo aquello que quiere contar. Porque formalmente es espectacular: tiene una fotografía deliciosa, un diseño de sonido extraordinario y un trabajo de decorados, vestuario y maquillaje realmente impresionante. Pero en ocasiones parece que todo lo que cuenta está subordinado a esa forma, como si el contenido fuese esclavo de la puesta en escena, y ahí es donde termina lastrándose un poco el resultado final. Aun así, es una película que merece la pena.
Mascha Schilinski dirige y coescribe la película junto a Louise Peter. Sound of Falling compitió en Cannes, donde obtuvo ex aequo el Premio del Jurado. La película sigue a cuatro chicas que viven su adolescencia en una misma granja del norte de Alemania, pero separadas por diferentes épocas del siglo.
SUBSUELO (Fernando Franco, España, Uruguay, 2025)
Subsuelo es una película más mínima de lo que suele ser habitual en Fernando Franco, pero mantiene esa capacidad suya para construir un cine muy doloroso, muy fuerte y también muy incómodo. Es una película de «cineysefeliz», de esas que pueden hacer sufrir al espectador, y cuenta una relación de dependencia y sumisión entre dos hermanos mellizos, dos jóvenes de una familia con bastante dinero, a partir del accidente que sufre uno de ellos. Desde ese momento, la relación con su hermana se convierte en un ejercicio de control psicológico cada vez más fuerte, en el que él impone su voluntad y ella queda atrapada en una dinámica de dependencia difícil de romper. Para mí, es una de las películas españolas más interesantes del año, precisamente porque no necesita grandes artificios para resultar tan áspera y contundente.
Fernando Franco dirige y coescribe Subsuelo junto a Begoña Arostegui, a partir de la novela homónima de Marcelo Luján. La película está protagonizada por Julia Martínez, Diego Garisa, Sonia Almarcha y Nacho Sánchez.
THE MASTERMIND (Kelly Reichardt, Estados Unidos, 2025)
The Mastermind fue, junto a Magallanes, una de las dos películas que compartieron la Espiga de Oro en esta edición de la Seminci. Lo mejor de la película está para mí en su estética y, especialmente, en una fotografía preciosa, con ese grano que le proporciona una textura muy particular. Josh O’Connor está además en estado de gracia y demuestra una vez más que, se le ponga lo que se le ponga por delante, es capaz de sacar adelante un personaje. La dirección de Kelly Reichardt siempre es buena, aunque aquí no creo que llegue a lucirse tanto más allá de ese extraordinario trabajo visual. Me interesa especialmente el tramo final, cuando la película mezcla las huelgas y las manifestaciones con lo que le está ocurriendo al protagonista y con la relación que mantiene con su familia.
Kelly Reichardt escribe, dirige y monta la película, que compitió por la Palma de Oro en Cannes. Está protagonizada por Josh O’Connor, Alana Haim, Hope Davis, John Magaro y Gaby Hoffmann. La fotografía es de Christopher Blauvelt.
TRES ADIOSES (Isabel Coixet, Italia, España, 2025)
Tres adioses es una película preciosa, bellísima, sobre una mujer que va a morir y sobre cómo afronta sus últimos días. De alguna manera entronca con Mi vida sin mí, aunque aquí encontramos a una Isabel Coixet quizá más madura, que vuelve en cierto modo a sus orígenes. Hay algo especialmente reconocible en su manera de acercarse a la enfermedad, al amor, a la pérdida y a la necesidad de aprovechar el tiempo que queda. Puede ser, dentro de esta nueva etapa de su carrera, una de sus mejores películas desde La vida secreta de las palabras. Y sobre todo es una película con alma, sostenida por una interpretación protagonista preciosa.
Isabel Coixet adapta junto a Enrico Audenino Tres cuencos, la última novela de Michela Murgia, convirtiendo sus doce relatos en una historia cinematográfica. Está protagonizada por Alba Rohrwacher y Elio Germano, acompañados por Francesco Carril, Silvia D’Amico, Galatea Bellugi y Sarita Choudhury.
YES (Nadav Lapid, Israel, 2025)
Yes vuelve a mostrar el juego maquiavélico de un cineasta completamente libérrimo como Nadav Lapid, uno de los autores más provocadores e interesantes del cine israelí contemporáneo. En esta ocasión se atreve a construir una sátira alrededor de un himno que celebra la destrucción de Palestina y de un artista al que se le encarga poner música a ese discurso. Pero quizá lo más sorprendente terminó ocurriendo fuera de la propia película. En un momento en el que cualquier obra procedente de Israel parece quedar automáticamente bajo sospecha, incluso cuando su contenido es profundamente crítico con el Estado israelí, Yes se convirtió también en objeto de protestas y boicots. Ya había ocurrido con otras películas como La voz de Hind y, en Valladolid, las protestas ante su inclusión en la Seminci provocaron un dispositivo policial extraordinario. Cuando llegamos a los Cines Broadway, bajo una lluvia tremenda, nos encontramos con varias lecheras y alrededor de veinte policías en la puerta. Pensé sinceramente que había ocurrido algún atentado. Me pidieron el DNI, me preguntaron a qué iba y, cuando dije que a ver Yes, me dejaron pasar después de revisar la mochila. Dentro del cine volvieron a registrarla y me retiraron una botella de vidrio porque podía utilizarse como arma durante la proyección, aunque me la devolvieron a la salida. Todo aquello resultaba tan extravagante que terminaba pareciendo una extensión de la propia película: un cineasta que utiliza su obra para obligarnos a mirarnos como sociedad y que, fuera de la pantalla, provoca una situación en la que hasta acceder a una sala para verla se convierte en un acontecimiento político. Para mí, ahí está también la grandeza del cine de Lapid: en su capacidad para incomodar, provocar y hacernos pensar. Ojalá siga haciendo cine durante muchos años y ojalá algún día podamos ver una película sin que resulte determinante de dónde procede su director, sino aquello que nos cuenta y las preguntas que nos plantea.
Nadav Lapid, nacido en Tel Aviv en 1975, dirigió anteriormente Policía en Israel, La profesora de parvulario, Sinónimos y Ahed’s Knee. Con Sinónimos ganó el Oso de Oro de la Berlinale en 2019 y con Ahed’s Knee obtuvo el Premio del Jurado de Cannes en 2021. Yes se estrenó en la Quincena de Cineastas de Cannes y llegó a la Seminci como estreno nacional, dentro de la Sección Oficial.

