San Sebastián 2019 : Top 10 películas

Esta 67 edición del Festival de cine de San Sebastián ha sido un absoluto desastre en su sección oficial. Nos llevamos solamente tres películas que merecen nuestra atención y que recordaremos a pesar de sus imperfecciones, una de ellas ha obtenido dos galardones en el jurado de sección oficial y algún que otro premio paralelo: La trinchera infinita ha obtenido el premio a la mejor dirección y al mejor guión; otra de ellas ha ganado ex aequo con Nina Hoss el premio a la mejor interpretación femenina protagonista para Greta Fernández y la otra, quizás la mejor de toda la sección se ha ido completamente de vacío: la mexicana Mano de obra. Ninguna de las tres, sin embargo, se encuentran en nuestro Top 10 de la 67 edición del Zinemaldia. Estas son nuestras diez recomendaciones en otras secciones.

10) ZOMBI CHILD

La libertad creativa de uno de los cineastas clave para entender nuestro presente. Zombi Child transita campos oníricos y llenos de terror para hablarnos en clave juvenil de las fobias, del racismo, de los ritos ancestrales y del término original de zombie. Un retrato de la generación actual con un toque extravagante que como casi todo el cine de Bertrand Bonello, suele desconcertar a la par que hipnotizar.

9) LA INOCENCIA

Lucía Allemany entrega su ópera prima en el largometraje con una inconmesurable Carmen Arrufat. La cinta destila verdad por todos los poros. La adolescencia, la sexualidad, los pueblos, las amistades, las relaciones paterno filiales, las envidias, las disputas juveniles, los rumores, la exploración del amor, de las drogas… En definitiva, la vida y su captación de una extraña y sensible forma. Atención también a las interpretaciones del elenco adulto: Sergi López, Laia Marull o Sonia Almarcha.

8) BEYOND THE HORIZON

La sensibilidad, el paso a la madurez de un infante con una facilidad asombrosa para la interpretación, El niño que asiste a una pulsión sexual no resuelta de una madre desatada, ante la pasividad del padre y el devenir de las lluvias torrenciales que ejercen como metáfora de sus propios cambios. Sutil, veraz y con una energía poderosa que nos recurda a lo conseguido con El último verano de la Boyita.

7) TEMBLORES

Quizás una de las mejores direcciones del festival con una película dura y prodigiosa. Jayro Bustamante, ya hijo predilecto del Festival de San Sebastián, presentó hace años Ixcanul y este año llegaba a Horizontes latinos con dos películas: Temblores y La llorona. La primera, presentada en la Berlinale, nos cuenta a través de la religión ortodoxa las dificultades para aceptar su homosexualidad de un hombre adulto casado. Duro reflejo de la incomprensión que presenta sus mejores cartas en la descripción emocional y en el manejo de la atmósfera que en el intento de reflejo de la religión corrompida, exagerada y con herramientas casi nazis para el exterminio de cualquier tipo de conducta homosexual.

Consigue todo lo que el Disobedience de Lelio no consiguio.

6) NUESTRAS MADRES

Desde Guatemala nos llega también la última ganadora de la cámara de oro en Cannes, dirigida por Césat Díaz y compitió allí en la Semana de la crítica. Con una facilidad pasmosa para ser sutil y no llegar al paroxismo, a la extenuación emocional, a la lágrima fácil, el cineasta plantea sus cartas en la sala de un forense, que se dedica a desentrañar la verdad detrás de los huesos que se va encontrando en fosas comunes. El estudio de personajes es tan interesante como lo es que su realidad se vea enmarañada por su intrahistoria. Su verdad, su realidad, tiene que ver con esa memoria histórica que se nos antoja dolorosa. Poder enterrar a nuestros seres queridos, es también encontrar la paz espiritual, aún sabiendo que nuestras madres también sufrieron al tenernos. Una maravilla de fácil digestión y tremenda complejidad. Se le puede criticar no ser mucho más avasalladora a la hora de criticar el tema, pero lo que la hace fuerte precisamente es hablar de una historia colectiva a través de una historia individual y única. Lo que es él son todos los que perdieron seres queridos (o no queridos). Saber donde debería ser uno de nuestros principales sustentos.

5) BEANPOLE

Kantemir Balagov no llegó a embelesarnos con su debut: Demasiado cerca (Tesnota). De hecho, se nos quedó un poco frío. Con Beanpole ha ganado el premio a la mejor dirección en la sección Un certain regard del Festival de cine de Cannes. El estudio de personajes y su desarrollo en este drama social en la Rusia de la postguerra y la maternidad como eje vertebrador. Una obra con una fotografía abrumadora y con un toque pictórico alucinante y alucinado. Beanpole exige al espectador indulgencia, sosiego y paciencia para descubrir entre la densidad del film una historia bien filmada, bien escrita y bien interpretada. Una maravilla.

4) HASTA SIEMPRE, HIJO MÍO

Desde Berlín nos llega este melodrama de toque clásico con unas estupendas interpretaciones protagonistas, tanto masculinas como femeninas que le valieron en el Festival los premios conjuntos a la mejor interpretación del certamen en sección oficial. Dos matrimonios se adaptan a los grandes cambios sociales y económicos que tienen lugar en China desde la década de 1980 hasta el presente. Tres horas de cine chino que se pasan en un santiamén, para hablarnos de la importancia de la familia, para el no poder continuar si no nos acompañan, para dejar paso al dolor y seguir con la esperanza de volver a sonreir. Continua emoción que desborda, continuos flashbacks para hacer la historia más redonda y para jugar con el espectador a la confusión y que vaya generando las piezas del puzzle emocional. Imprescindible.

3) PLAY

Play ha sido la verdadera sorpresa de este Festival. Una película presentada en la sección Zabaltegui que nos ha engatusado a casi toda la crítica, al menos de nuestra generación, los de finales de los ochenta o principios de los 90. El cineasta francés Antony Marciano se marca su Boyhood particular a través de supuestos recuerdos grabados con cámara doméstica a lo largo de su vida. Así descubrimos sus éxitos, sus fracasos, sus relaciones personales, físicas, sexuales, amistosas, descubrimos el amor, la paternidad, las borracheras, las drogas, la enfermedad, los trabajos y la ausencia de los mismos. Descubrimos la vida a través de la mirada de un contador de historias sin igual. Un prodigioso sistema narrativo para la presentación de una simple comedia romántica, o eso parece aparentemente, pero con un sinfín de capas, que hacen que Play sea un artefacto fílmico. No inventa nada, pero nos pregunta qué posibilidades contiene la documentación de la realidad. Ficcionar lo real, para que pierda incluso su razón de ser. Documental o ficción que no se sabe muy bien qué es. Una delicia. Y lo es más cuando sabes que todo lo que se cuenta es una ficción con guión y que nos hemos creído que era realmente su vida. Y lo mejor, las risas veraces, de complicidad, de hermanamiento, que provoca y una cuidada banda sonora, que parece que es la banda sonora de mi vida.

2) THE LIGHTHOUSE

Robert Eggers vuelve a dar en el clavo del terror, con una dirección magistral que supera a la de su debut La bruja, para acercarnos a un faro lovecraftiano en el que se encuentran unos sublimes Willen Dafoe y Robert Pattinson. Película desconcertante, juguetona, viva, en blanco y negro, oscura y tenebrosa para hablar de los límites de la locura. Para llevar a la extenuación los paradigmas de interpretación de desasosiego. El faro no es una película sencilla, es un compedio entre el cine de Bela Tarr, con ecos de Bergman y aquel inicio también extraño y descorazonador de ese viaje en barco dirigido por Martin Scorsese para Shutter Island. Premio Fipresci de la Quinzena de realizadores. Es un duelo actoral que como apuntaba Manu Yañez sólo remite a The master, es algo sin precedentes. La captación de la progresiva locura abocada al mal, desde la mar brava y la naturaleza desbocada y viva en la oscuridad de un lugar inhóspito. La progresión y desarrollo de los conflictos es un in crescendo operístico de difícil digestión. Apunten obra maestra. Desistan los que esperen una película de terror al uso. Es un drama psicológico con tintes terroríficos que se parece más a Bergman y a Lovecraft que a lo que destila el trailer.

1) PARASITE

Quizás la película del año, la Palma de oro de Cannes, la primera otorgada a una producción de Corea del Sur, le arrebató la Palma a nuestro cineasta Pedro Almodovar. El director Bong Joon Ho, responsable entre otras de The host, Snowpierce. La película que se pasa como un tiro a pesar de sus dos horas y media, es un juego increible de géneros cinematográficos para hablarnos de las diferencias de clases, de las apariencias, la hipocresía social y todo lo que estamos dispuestos a hacer en esta sociedad deshumanizada e informatizada para conseguir estatus y poder social. De la comedia pasamos al drama, del thriller al terror, de la emoción pasamos al desasosiego en una dirección como siempre sublime y un guión lleno de matices. Un desarrollo de personajes portentoso acaban de hacer este Parasite una película importante. Única y tremendamente viva y necesaria. Miles de capas para una peli sin igual. Un auténtico disfrute, asi que: Disfrútenla.

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