Marty Supreme (Josh Safdie, Estados Unidos, 2025)
En solitario Josh Safdie no deja de ser uno de los dos enormes hermanos Safdie y nos presenta un nuevo trabajo para lucimiento esta vez del joven Timothee Chalamet, que con esta tercera nominación parece ser el favorito para alzarse con la estatuilla dorada.
Timotheé estuvo previamente nominado por sus papeles en la extraordinaria Call me by your name y el año pasado precisamente por interpretar a Bob Dylan en A complete Unknown. Tres nominaciones en un espacio de 8 años para un actor que no ha llegado a los 30 y que quiere ser «el mejor actor del mundo» porque no le falta sin duda talento ni tampoco humildad.
Es Marty Supreme la película que le dará el oscar con toda probabilidad y seguramente la interpretación más limitada entre las tres que mencionamos. No es una mala interpretación porque los dos hermanos Safdie saben exprimir lo mejor de sus protagonistas y sino que se lo digan al Adam Sandler de Diamantes en bruto.
La historia es lo de menos, si de verdad eres capaz de oir hablar de esta película y no adentrarte en una sala porque su protagonista juega al ping pong, es que sabes poco de cine o quieres saber poco de cine. Con todos los respetos, un tema no hace una buena película. A mí la vida de un deportista a priori me interesa poco, pero incluso la vida de un ser despreciable como persona como el futbolista más odiado de todos los tiempos (pongan ustedes en la diana a quien quieran) puede convertirse en una película inolvidable si hay un buen guion, una buena interpretación, una buena dirección, un buen montaje…
Aquí hay de todo ello, asi que ese deporte, me da igual. Josh firma con el mismo vigor atípico y adrenalítico de sus predesoras, las que firmaba con su hermano Ben (que el año pasado consiguió el premio al mejor director en Venecia por The smashing machine).
Marty supreme nos habla de como sobrevivir a través de pequeños golpes, como parece estar siempre huyendo de todo. Marty siempre se equivoca, pero siempre huye para adelante.
Cine que atrapa, que te pasa por encima y te golpea, cine que entretiene pero que a la vez deja huella. Y no se hace largo el metraje. En las dos horas y media que dura la película, asistimos al atropello vital de este muchacho, a la desmesura, lo eléctrico, la absoluta falta de pudor por hacer las cosas lo suficientemente bien para no dejar huella y lo suficientemente mal para ser un perdedor. Marty sobrevive y nosotros con él.
Festivales y premios:
Premios Oscar: 9 nominaciones
Globos de Oro: 3 nominaciones y 1 premio (Mejor actor – Comedia o musical)
Premios BAFTA: 11 nominaciones
Critics Choice Awards: 8 nominaciones y 1 premio (Mejor actor)
Premios del Sindicato de Actores (SAG): 3 nominaciones (reparto, actor principal y actriz secundaria)
Directors Guild of America (DGA): 1 nominación (Mejor dirección)
Writers Guild of America (WGA): 1 nominación
Producers Guild of America (PGA): 1 nominación
National Board of Review (NBR): 1 mención (Top 10 películas del año)
Círculo de Críticos de Nueva York: 1 premio (Mejor guion)
Asociación de Críticos de Los Ángeles (LAFCA): 2 menciones y 1 premio (Mejor montaje)
Asociación de Críticos de Chicago: 6 nominaciones y 1 premio (Mejor actor)
Asociación de Críticos de Boston: 1 premio (Mejor reparto)
Satellite Awards: 6 nominaciones
Saturn Awards: 1 nominación
American Film Institute (AFI): 1 mención (Top 10 del año)
Sinopsis:
Marty Reisman, un joven talento del tenis de mesa criado en los barrios más duros de Nueva York, convierte su habilidad con la pala en una forma de ganarse la vida entre apuestas ilegales, timbas clandestinas y torneos de mala muerte. A medida que su fama crece, también lo hacen las deudas, los rivales y las decisiones arriesgadas que amenazan con derrumbar su frágil ascenso, obligándolo a elegir entre la gloria deportiva o la pura supervivencia.
