Insaciable (Natalie Erika James, Australia, 2026)
Natalie Erika James dirige y escribe el guion de Insaciable, donde plantea temas muy transcendentes en nuestro tiempo, pero se queda en una larga película de body horror.
Es imposible no recordar a La sustancia, en ambas existe una pócima de dudosa procedencia que consigue el objetivo de la juventud en el primer caso y el peso ideal en Insaciable; pero en esta última todo queda en escenas de táperes vacíos por el suelo y fluidos corporales que, si buscan la repugnancia del espectador, lo consiguen.
Ambas películas con presupuestos muy diferentes, pero que adolecen del mismo mal, hay un momento en que parece que se les va de las manos y tienen un final desconcertante. En Insaciable no sorprende, se espera desde la mitad de la cinta. Y tampoco se necesitan 112 minutos para contar lo que se cuenta.
También recuerda a La Ballena, en una escena totalmente prescindible, donde parece mostrar cual es el camino equivocado, el que conduce a la soledad y el rechazo.
Plantea tema de interés; la importancia del físico para conseguir un modelo impuesto, aún a pesar de la propia salud, tachando de no deseables otros cuerpos, pero se esboza al comienzo perdiendo toda relevancia para recrearse en el manejo de cadáveres, con desdén por parte de estudiantes de medicina.
El rigor del culto al cuerpo, los desórdenes alimenticios, especialmente entre chicas con altos niveles de autoexigencia, son planteamientos válidos en la era de Ozempic, preguntarse si compensan los nada saludables atajos, para conseguir el objetivo que imponen especialmente las redes sociales.
Midori Francis, que interpreta con solvencia a Hana, se somete a una transformación a base de prótesis para conseguir mostrar el cuerpo de una joven algo pasada de peso, que en pocas secuencias pierde mucho peso y adquiere un aspecto enfermizo, aunque es el momento en que alcanza el amor de la influenzer de sus sueños interpretada por Madeleine Madden. Poco parece importar la opinión de su entorno en especial de su fiel amiga y compañera de estudios a quien da vida Danielle Macdonald, que aparece reconciliada con su físico.
Todo termina es una locura de vísceras, un contenedor de basura y alguna cosa más igual de inexplicable, solo apto para los muy amantes del género.
Sinopsis
Hana, una estudiante de medicina con una fuerte dismorfia corporal, se somete a una moda de adelgazamiento tan absurda como macabra: comer cenizas humanas. A partir de ese momento, comienza a ser acosada por un fantasma hambriento, una manifestación literal del mito del ‘hungry ghost’.
