Infierno bajo el agua (Alexandre Aja, Estados Unidos, 2019)

Alexandre Aja (Alta tensión o Piranha) vuelve a nuestras pantallas con otra historia de terror, esta vez protagonizada por cocodrilos tras un tsunami. No es Sharknado. Y es una pena. 

Recuerdo ver Alta tensión casi en su estreno, con los ojos abiertos casi todo el metraje, con ansias, con asombro. Ahora un final así se repite hasta en la sopa, pero el disfrute de un aficionado del cine de terror de autor fue mayúsculo, y mas porque estaba empezando.

Desde ese momento, me ocurre lo que me suele ocurrir en general con las primeras películas que ejercen una importancia mayúscula en mi particular universo audiovisual, pretendo encontrar ese mismo disfrute, una reacción y asombro, un disfrute máximo parecido a aquello que sentí esa primigenia vez en las siguientes películas de ese cineasta. Vale que el cine de terror es complicado, vale que seguir al pie de la letra todos los paradigmas de este género lo que provoca es perpetuar unos dogmas que ya sólo se deben seguir para saltárselos, pero lo cierto es que Alexandre Aja no levanta cabeza. Ni debajo del agua.

Repasemos: A Alta tensión le siguió una aceptable revisión del clásico de Wes Craven Las colinas tienen ojos, después realizó Reflejos, tan simple y burda como académicamente correcta, siguiendo como digo todos los paradigmas del cine de sustos. Desde subir la música en momentos tensos, hasta cierre de puertas ensordecedores y gritos, muchos gritos. En Piranha 3D ya probó los derroteros que nos ocupan ahora mismo, criaturas abominables que atacan por el agua en el aparente dulce y tranquilo baño de los turistas veraniegos. En Cuernos devolvía a la palestra al otrora protagonista de Harry Potter, Daniel Radclife y le convertía en un diablillo. Divertida pero olvidable. Y ahora nos viene con cocodrilos.

Hemos tenido metida hasta en la sopa esta película, supongo que en buena parte de Europa. Lo corroboro en Madrid y París con múltiples marquesinas decoradas con el póster de esta película. Y cuándo, sino en el verano se puede disfrutar verdaderemente de estas películas. Con el aparente afecto de la prensa y el recorrido demasiado irregular del cineasta, nos acercamos a la misma. No sin miedo. Ir con miedo a ver una película de miedo, no porque no los vaya a infringir sino porque dudamos de su calidad final, no es plato de gusto. 

Y nos encontramos con una película demasiado simple. Que no apuesta por intentar trascender aunque sea formalmente. Es un simple divertimento, burdo, maniqueo, sin desarrollo ninguno de guión o personajes, prescindible y evitable.

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo de que la protagonista sea nadadora y bella, muy bella no hace sino incrementar las ganas de que muera. En lugar de presentártela como una mujer indefensa, se te presenta desde el principio como un ser preparado para la lucha, para la competición, para llegar a la meta sea cuales sean las condiciones y eso no ayuda.

Lo más interesante es realizar una película de cocodrilos en un espacio que no es natural, enfrentarte a ellos dentro de una casita de un pueblo, por ahí perdida, asolada por el huracán y a la que hay que regresar inevitablemente porque de la manera más risible posible el patriarca se encuentra encerrado en ella, o eso parece, desde el principio del metraje.

Arquetípica, americanizada, con poco presupuesto o eso parece porque algunos decorados también son de risa y los efectos especiales dejan bastante que desear. No hay nada que funcione en realidad, sólo que enfrentarse a criaturas que pueden matarte en la oscuridad y en el agua, siempre es disfrutable se haga lo que se haga. Aunque se haga todo mal. 

Pero sobre todo, y como decíamos en el titular, la película no funciona porque no sabe que quiere ser. Si quiere ser una película seria sobre cocodrilos. fracasa rotundamente, porque en la mayoría de los momentos es demasiado caricaturesca y humorística. Pero si lo que quiere es parodiar este género, como lo hace Sharknado este género; hacer del humor su seña de identidad muy por encima del terror, la película debería tomarse menos en serio a sí misma. Ni lo uno ni lo otro.

Para los amantes del cine de terror, que sean conformistas, que no intenten buscar tres pies al gato, para los que se pueda contentar con cualquier juguete.

Sinopsis: Una mujer (Kaya Scodelario) lucha por salvar a su padre cuando se produce en Florida un huracán de categoria 5. Sin embargo, mientras ambos tratan de huir, la tormenta les deja encerrados detro de una casa que se inunda y en la que tendrán que hacer frente a una legión de salvajes depredadores. 

Nota: 4

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