El sueño americano (Anthony Marciano, Francia, 2026)

Nadie lo creía posible, ellos lo consiguieron, reza el subtítulo de la película que dirige y escribe Anthony Marciano a partir de la vida de dos franceses con más ilusiones que posibilidades de éxito.

La historia en que se basa el guion es aún más increíble que lo que se muestra en la ficción. Ninguno de los dos hablaba inglés y persiguieron su objetivo incansablemente y contra todo pronóstico lo consiguieron.

Marciano compone una película amable, optimista, persiguiendo la frase de manual de autoayuda: “si de verdad lo deseas y trabajas duro, lo conseguirás”. Pero no siempre se cumple y por el camino queda la frustración y las disfunciones mentales.

Pero esa es otra película aquí nos enfrentamos con dos buenos tipos: Bouna Ndiaye (Jean-Pascual Zadi) y Jérémy Medjana (Raphaël Quenard), los yernos perfectos, aunque no trabajos mal retribuidos.

Juegan muy bien con esa dualidad: el primero recto, serio, inquebrantable pese a los engaños, que da vuelta a la moneda para que tu destino no lo marque el azar. El segundo, más disperso, pero con enorme talento en inteligencia lateral para buscar soluciones imaginativas y pícaras que buscan y encuentran con facilidad, la sonrisa y complicidad del espectador. Un guion ya visto de principio a fin, pero tan bien desarrollado que nos hace salir contentos de la sala.

Ninguna sorpresa desde el principio existe la certeza de que las cosas van a salir bien y si hubiera alguna duda, el título lo confirma. La química entre ambos actores también colabora a apuntalar este cuento con final feliz.

En su esfera personal, ambos tienen relaciones sentimentales con parejas que les apoyan sin un solo reproche, una actitud increíble por momentos, lo mejor de lo real es que no tiene que cumplir con la regla de la verosimilitud.

Comedia optimista, emotiva y muy humana, que a los amantes de baloncesto les permitirá reconocer a grandes figuras francesas que triunfaron en la NBA.

Sinopsis: Jérémy, atrapado tras el mostrador de un videoclub en Amiens, y Bouna, limpiador en el aeropuerto de Orly. Sin contactos, sin dinero y con un nivel de inglés muy bajo, nadie habría predicho que acabarían como agentes de renombre en la NBA. La película cuenta la historia de estos dos marginados que, gracias a su pasión absoluta por el baloncesto y su inquebrantable amistad, superaron todos los obstáculos para alcanzar su sueño americano. La historia de años de dificultades que los llevaron a su primera gran oportunidad: el nuevo contrato de Nicolas Batum con los Portland Trail Blazers en 2012, por 46 millones de dólares durante cuatro años.

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