Competencia oficial (Gastón Duprat, Mariano Cohn, España, 2021)

Los directores argentinos Gastón DupratMariano Cohn que junto a Andrés Duprat escriben también el guion nos presentan una sátira sobre el cine vista del dentro, para ello se rodean de tres estupendos actores: Penélope Cruz, Antonio Banderas y el enorme Oscar Martínez. Este último repite con los directores después de la premiadísima Un ciudadano ilustre.

Este proyecto fue iniciado por Javier Bardem quien se puso en contacto con los directores, aunque luego por problemas de agenda no se unió al rodaje y el guion está trufado de las experiencias de los actores que intervienen aportando muchas de sus vivencias.

La pandemia, también se coló en el rodaje interrumpiéndolo en ocasiones y condicionando su duración y fecha del estreno, en 2021 tubo su preestreno en los festivales de Venecia y San Sebastián.

Es un mirarse al espejo con mucho humor, pero con autocrítica, reflexionando sobre la sublimación de los creadores, sobre las diferentes aproximaciones a la tarea de actor, trayendo el ego y la vanidad de actores y directores en primer plano, es hablar de la industria cinematográfica desde dentro.

Dice Gastón Duprat que no tolera a los actores que sienten “esa superioridad moral sobre el resto, que están convencidos de que el público no lo va a entender”.

Este divertido ejercicio de metacine sirve para ridiculizar todo: al adinerado financiador que sólo busca reconocimiento social a través del arte sin saber absolutamente nada del mismo, al actor comercial con éxito de público, al prestigioso actor de teatro que conserva las esencias del método, a la arriesgada y en ocasiones cruel directora, obsesionada con su forma de llevar al máximo las capacidades de los actores desde su particularísima manera de ver el oficio. Tal vez este “desnudo integral” hubiera sido menos creíble y divertido sin una engrasada dirección y unas estupendas interpretaciones de todos los que participan, Penélope Cruz , Antonio Banderas y Oscar Martínez como los tres protagonistas, pero también Irene Escolar en un pequeño papel.

Este juego de vanidades se desarrolla en un enorme y frio edificio donde directora y actores ensayaran una película destinada a ser una obra maestra y donde como público asistimos a través de grandes interpretaciones al juego de desnudarse ellos mismos, de desvelar sus trucos de prestidigitador, también sus taras y contradicciones. En este juego de espejos también se interpela al espectador sobre su papel en la Industria del cine en este caso, pero del arte en general.

Hay mucho debate sobre la enorme carga de vanidad y ego que arrastran los artistas en general y los actores y direcciones de cine (como arte que reúne a todas las artes y consumido por un gran público) en especial; pero es posible llegar a crear algo verdaderamente merecedor de la palabra arte ¿“sin creértelo mucho”? Yo creo que no, hay que creer mucho en nuestras propias capacidades, mezclarlo con valentía, unas gotas de locura y tal vez si acompaña la suerte se consiga.

Festivales y premios: 

Festival de Venecia: Sección oficial a concurso
Festival de San Sebastián: Sección Perlas

Sinopsis: En busca de trascendencia y prestigio social, un empresario multimillonario decide hacer una película que deje huella. Para ello, contrata a los mejores: un equipo estelar formado por la celebérrima cineasta Lola Cuevas (Penélope Cruz) y dos reconocidos actores, dueños de un talento enorme, pero con un ego aún más grande: el actor de Hollywood Félix Rivero (Antonio Banderas) y el actor radical de teatro Iván Torres (Oscar Martínez). Ambos son leyendas, pero no exactamente los mejores amigos. A través de una serie de pruebas cada vez más excéntricas establecidas por Lola, Félix e Iván deben enfrentarse no solo entre sí, sino también con sus propios legados.

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