Ciudad delirio (Chus Gutiérrez. España-Colombia): Delirios salseros en la ciudad de Cali

ciudaddelirio1Chus Gutiérrez patina en esta película Colombiana y Española ambientada en Cali con el baile, la salsa y la juventud como telón de fondo. La película carece de sustrato,el ritmo de la música ni siquiera permite recuperar una mirada diferente. Julian Villagrán acompaña a la caleña Carolina Ramírez. La película se ha estrenado en cines el 5 de septiembre.

Cuando parece que ya has visto una película desde el minuto 1, cuando se va desarrollando y no hay nada en su devenir que la haga más compleja, más amena, más interesante de lo que ya has visto (que no tiene porqué ser bueno) es que las aguas no son demasiado potables.

Que sí, que mucho baile, que mucha felicidad, mucha salsa, mucho amor a la salsa, porque para eso están en Cali, la capital de la salsa. Que incluso los intérpretes capitaneados por el español Julián Villagrán, ponen todo lo que está en sus manos para que el experimento cuaje, también hay que decirlo.

Chus Gutiérrez venía de realizar la que yo creo que es su película más personal: Retorno a Hansala. De ella también parten cintas como Poniente, Sexo Oral, Imsomnio o la bastante celebrada El calentito.

Se entiende que esto es una película de encargo, «una idea del productor colombiano Diego Ramírez, que sabía bien lo que quería: una historia muy blanca, sin manchas. […] Necesitaba hacer una película sin muertes ni drogas, ni violencia. Algo fresco que mostrara que existe algo más que narcotraficantes y crímenes. (Declaraciones en la entrevista que Álex Montoya le realiza a la directora para la revista Fotogramas Septiembre 2014). Y entonces no hay mucho más que decir. Obviar las muertes y las drogas en Colombia por mucha salsa que haya es cerrar los ojos a una realidad que a todas luces (al menos cinematográficas) sería mucho más rica.

El resultado es una cinta insulsa, mil veces vista, que sólo se salva si es que puede salvarse por algo, por ese documento de la realidad que representan las escuelas de baile, como huida, como única partida posible para no caer en el mundo de la delincuencia. Los mejores bailarines suelen provenir siempre de esos estratos donde la violencia, la pobreza y la muerte son el pan de cada día.

 

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