Cinco lobitos (Alauda Ruiz de Azúa, España, 2022)

Para hacer una buena película es imprescindible un pedazo de vida en forma de guion, actores capaces de darle credibilidad y una dirección con personalidad y oficio. “Cinco lobitos” tiene estos ingredientes, no entra en fuegos artificiales, cuenta una historia pegada a la vida, tan básica y real como es la maternidad y sus conflictos.  Consigue desde el primer al último fotograma que nos veamos reflejados en Amaya, en Begoña, como madre e hija, pero también en los personajes masculinos incapaces de encontrar su sitio. Amaya soy yo cuando fui madre y Begoña es muchas veces mi madre.

Afortunadamente otra película más hecha por mujeres y que toca temas íntimos, pero trascendentes. Al fin se habla de menstruación, del volcán de emociones y montaña de malestares físicos vividos después del paro. Temas ocultos y reservados a la intimidad de las charlas con amigas, olvidando que afectan a algo más de la mitad de la población mundial.

Pero nuestra protagonista además de madre es hija y en un momento vital sabe que debe coger las riendas de la vida familiar, reconstruir relaciones, coser heridas y seguir adelante.

La guionista y realizadora vasca afincada en Madrid, Alauda Ruiz de Azúa debuta en el largo después de trabajar en publicidad y tras recibir numerosos galardones en festivales por sus cortos; se nota la maestría merecedora de la Biznaga de oro en Málaga.

Estupenda la elección del reparto, excelentes las interpretaciones de Laia Costa y Susi Sánchez premiadas por su trabajo en Málaga, pero también de Ramón Barea y Mikel Bustamante, en el papel de padre el primero y pareja el segundo.

Un acierto los lugares que aparecen, el rodaje se realizó en 5 semanas en el verano del 21 entre Baquio y Mundaca, en la costa vasca. Las canciones, los paisajes, un pequeño entorno donde todos se conocen y es fácil encontrarte con tu ex…

En la cinta la joven directora utiliza su propia experiencia como madre. Laia Costa nacida Barcelona, pero residente en EEUU también fue madre en 2020, ambas saben utilizar su propia realidad para enriquecer cada secuencia, los primeros planos de Amaya con su bebe están llenos de ternuras, desprenden mucha verdad. Pero también el sentimiento de culpa que acompaña a las madres, la sensación de no ser lo suficiente buenas, la necesidad de ser no solo madres, también profesionales. Desear una existencia que trascienda el universo de pañales, biberones y el agotamiento de las noches en vela. Crear un modelo nuevo de maternidad alejado de la abnegación y entrega vivido por generaciones anteriores, desaprendiendo en ocasiones los roles heredados.

Solo el 15 o 19 % del cine español está dirigido por mujeres. La directora ha dicho que el premio al mejor guion en Málaga: “me da muchas alas para seguir escribiendo”. Espero que sea así y podamos seguir disfrutando de su cine.

 

Festivales y premios: Festival de Málaga: 5 premios, incluyendo Mejor película y guion

 

 

 

Sinopsis: Amaia (Laia Costa) acaba de ser madre y se da cuenta de que no sabe muy bien cómo serlo. Al ausentarse su pareja por trabajo unas semanas, decide volver a casa de sus padres, en un bonito pueblo costero del País Vasco, y así compartir la responsabilidad de cuidar a su bebé. Lo que no sabe Amaia es que, aunque ahora sea madre, no dejará de ser hija.

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