Blaze (Ethan Hawke, Estados Unidos, 2018)

Ethan Hawke dirige un intimista y perdurable biopic del músico country Blaze Foley que se eleva por su realismo formal

Texas es una tierra extraña, los votantes de Trump campan a sus anchas por un territorio que huele a country, a vaqueros de camisas de cuadros, a cerveza, alcohol, armas y bares de noche, moteles y carreteras áridas. Hawke lo sabe y parece un buen narrador de aquello que conoce bien. En su tercer largometraje Hawke transita la austera Texas y la explora desde sus creadores, de sus poetas, los músicos de country. Aquí adapta el libro Living in the woods in a tree: Remembering Blaze Foley de Sybil Rosen, la esposa de Blaze Foley, en el que cuenta toda su carrera y su relación personal llena de romanticismo.

La cinta gana enteros en el retrato de una relación tan sensible como apoteósicamente romántica sin caer en la edulcoración, ni en los amaneramientos estéticos ni reminiscencias de otros biopics. Lo que se cuenta nos retrotrae a El blues de Beale Street pero con el espíritu musical de Damian Chazelle, el de Whiplash, no el de Lalaland. Una necesidad de hacer música, de crear, de vivir por y para ello, aunque se nos cruce el amor, aunque lo desgarre todo y le de sentido a todo en realidad, aún siendo la fuente principal de esas musas necesarias para la creación. Lo importante en realidad es crear, vivir para ello. Y de eso sabe hablar muy bien esta película.

Sybil y Blaze se conocen y comienzan una historia de amor centrada en la creación de él. Se adoran pero sólo son un medio para llegar a conseguir su arte. Ella quiere que abandone los bosques, los campos, los árboles, la marginación y la desnudez, el ostracismo y la vida nómada y se adentre en la vorágine de la ciudad, de la industria, busque sus contratos, viva de ello aunque ello condene su historia, sustentada por la veracidad, la naturaleza y los sentimientos más profundos alejados del mundanal ruido.

Un guión construido en torno al melodrama clásico que nos presenta una figura única con un arte abrumador. Un desconocido para nuestras generaciones que tiene en esta película su redención. Hawke utiliza la historia de ambos como una larga epístola adecentada con las canciones del poeta y cantautor, con potentes mensajes de amor y de paz. En la cinta todo es sutil y lleno también de silencios, las cosas se sienten más que se subrayan y es ahí donde Hawke encuentra la manera de contarnos esta sensible historia. El núcleo de la narración se elabora a través de los recuerdos de las tres personas más importantes en la vida de Blaze: Su novia y sus dos mejores amigos.

La capacidad actoral de su protagonista también es digna de mención, sobre todo, nuevamente por la sutileza, recordando la facilidad con la que se podría haber hablado del alcohol, de la destrucción, de la condena que produce la soledad si se hubiera hecho con brocha gorda; pero director y actor se unen para conformar una relación fluida y deliciosa.

Recordemos además el Premio Especial del Jurado del Festival de Sundance a la interpretación de Ben Dickey por su mimetismo con el Blaze original.

Premios: Festival de Sundance: Premio Especial del Jurado (Ben Dickey – interpretación)

Sinopsis: Narra la vida del cantante y compositor de country norteamericano Blaze Foley (Texas, 1949 – Nashville, Tennessee 1989). Blaze fue una inusual leyenda de la música del Texas Outlaw Music que engendró a autores como Merle Haggard y Willie Nelson. A través de una historia que recorre tres periodos de su vida, los diferentes hilos exploran su romance con Sybil Rosen; su última noche oscura en la tierra; y el impacto de sus canciones y el impacto de su muerte en sus fans, amigos y enemigos.

 

Nota: 7

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