BLACK BOX: VUELO 298 (Steven Quale, Estados Unidos, 2026)
Steven Quale, director de Destino final 5, se pone ahora detrás de una producción de la Hammer para ofrecernos una película que parte de una premisa que hemos visto mil veces: un avión, un accidente y todo lo que sucede después. Y durante buena parte del metraje, Black Box: Vuelo 298 parece exactamente eso, una película de catástrofes bastante convencional y, sinceramente, bastante aburrida.
Lo más interesante llega cuando empieza a desviarse de ese camino y aparecen las criaturas, lo extraño y una deriva más cercana a la ciencia ficción y al cine postapocalíptico. Es ahí cuando la película empieza a jugar con otras posibilidades y encuentra algo de gracia.
El problema es que ese cambio tampoco consigue convertirla en una película especialmente memorable. Hay momentos en los que parece que va a sacar algo más de la situación, pero termina quedándose en una sucesión de ideas y sorpresas que funcionan de manera bastante irregular. Tiene ese punto de película que puede resultar entretenida si se ve sin demasiadas pretensiones y acompañado de amigos, precisamente porque uno acaba esperando a ver hasta dónde va a llegar, pero cuesta encontrar algo que realmente permanezca después de los créditos.
Tampoco creo que las interpretaciones tengan demasiado peso dentro de la película. No hay una actuación que consiga levantar el conjunto ni personajes especialmente interesantes con los que quedarse. Todo está al servicio de una historia que quiere avanzar rápido hacia sus revelaciones, aunque algunas de ellas resulten más divertidas que verdaderamente sorprendentes.
Y quizá ese sea su principal problema: que parece conformarse demasiado pronto con ser una película de género sencilla cuando podría haber aprovechado mucho mejor esa mezcla entre accidente aéreo, criaturas y ciencia ficción. Cuando abandona la película de aviones que parecía que íbamos a ver y se mete en terrenos más extraños, resulta bastante más disfrutable. Pero incluso entonces, la sensación es la de estar viendo una película con algunas ideas simpáticas que nunca terminan de desarrollarse del todo.
Al final, Black Box: Vuelo 298 se queda en una de esas películas que pueden darte un rato entretenido si entras en el juego y no esperas demasiado de ella, pero que difícilmente van a dejar huella. No molesta especialmente, tiene algún momento curioso y el cambio de rumbo le da algo de vida, pero poco más. Una película de ciencia ficción de serie B para pasar el rato y poco más.
Sinopsis: El vuelo 298, un avión comercial que viaja de Nueva Orleans a Seattle, se estrella y deja tras de sí un misterio que nadie consigue explicar. Cuando aparecen unas grabaciones entre los restos del accidente, comienza a descubrirse que lo ocurrido a los pasajeros escapa a cualquier explicación razonable.

