Turno de guardia (Petra Biondina Volpe, Suiza‑Alemania, 2026)
Después de lo conseguido con The pitt en la ficción televisiva (ahora con Temporada 2 estrenada en HBOMAX) y de los ecos de rutina, histeria y profunda responsabilidad laboral de un serión como The bear, conseguir atrapar no es tarea sencilla. Pero una dirección estupenda y sobre todo una interpretación de Leonie Benesch espectacular, que ya lo hizo en Sala de profesores, lo consiguen con creces.
Me preguntaba el otro día qué sentido tenía ver una película sobre hospitales que encima decían que era adrenalítica si tengo cierto temor a los médicos, los hospitales y el instrumental médico. Me preguntaba siquiera si ir al pase, pero un buen amigo me dijo que nunca faltaría a un pase, si me encontraba con salud, a no ser que fuera un motivo mayor. Y este, claramente no lo era. Pero voy a tratar de contestarle con esta crítica. Porque mi amor por el cine nace en el desconocimiento de lo desconocido. Me puedo imaginar la carga de trabajo de un enfermero, pero no la he vivido. La serie The pitt se pasa en su objetivo por mucho que la disfrutara pero esta película me da la dosis justa. Y salgo de verla no solo entendiendo esa carga, sino aceptando su lucha como mía propia, porque no puedo luchar por algo que no he vivido, que desconozco.
La película habla de la falta de recursos en la sanidad pública, de la falta de personal, de cómo un simple enfermero puede tener una vida o varias en sus manos. De cómo la administración por error de un medicamento puede llevar a una crisis a un paciente, que incluso acabe en su propia muerte. Pero eso sería solo una historia, me valdría entonces una novela, un artículo en un periódico o incluso una historia que algún conocido sanitario me contara.
Por contra he asistido durante hora y media a una vida. He dudado si administrar tal medicamento o tal otro; si contestar mal a un paciente; si visitar a un paciente o a otro; si aceptar la falta de recursos o pelearlos. En definitiva, en pantalla grande, me he convertido en ella. Y eso ya no es una historia. Ya trasciende el sentido. Ya deja de ser una película y te atrapa. Desde una dirección que milimetra cada movimiento hasta una interpretación que se desboca en su desempeño.
Quizás lo peor de la película, sin que llegue a ser malo es que como se quiere convertir en un retrato social de la crisis de la enfermería, deja de ser un relato único y personal de su protagonista (lo que le da fuerza) para vivir las vidas y los sentires de sus pacientes, mezclarse emociones, situaciones tiernas, dolorosas, duras que más allá del objetivo principal de la película que es denunciar las condiciones actuales de los sanitarios, la desvían o desvirtuan, convirtiéndose quizás en un trasunto de pequeñas historias que podrían ser estas pero también podrían ser otras.
Dentro de todo, una película muy notable que no debéis perderos en pantalla grande.
Festivales y premios:
- Representante de Suiza en los Oscar® 2026 a Mejor Película Internacional
- Premio al Mejor Montaje en el Festival de Sevilla
- Nominación a Mejor Actriz en los Premios del Cine Europeo
Sinopsis:
Floria, una enfermera comprometida, afronta un turno caótico en la sala de urgencias de un hospital suizo con grave escasez de personal. Entre pacientes críticos, emergencias constantes y recursos limitados, su noche se convierte en una intensa lucha contrarreloj que pone a prueba su fortaleza, humanidad y límites personales.
