CARTA DE AMOR AL CINE DE 2025

Querida April,

A veces pienso que Atocha fue solo un Decorado, pero entonces recuerdo lo que pasaba en el Subsuelo de aquellos días y me doy cuenta de que allí se estaba formando algo importante. No fuimos dos sino tres, junto a Ramón y Ramón se convirtió en nuestra punta del triángulo, nuestro círculo hogareño. Vivíamos en una Ciudad sin sueño, caminando sin prisa por El sendero azul, enlazando Los domingos con Tardes de soledad compartida, aprendiendo sin darnos cuenta que La luz que imaginamos quizás nos iluminaba en aquel espacio y en aquel tiempo.

La breve historia de una familia, la tuya, nos la contaste un domingo como no podía ser de otra manera, hablaste de tu Padre, madre, hermana, hermano (Father, mother, sister, brother). Bueno, hermana no, hermanastra, La hermanastra fea. Eva se llamaba. Y estoy orgulloso de poder decir que se convirtió en Mi amiga Eva.

Pienso mucho en ella y en Ana, porque todo estaba unido entonces. Ramón se casó con Ana y tuvieron a Jone, y durante un tiempo creímos que el círculo estaba completo. Me acuerdo de que Ramón llamaba a Jone My Babygirl. Con esta niña llegó el peso inesperado de intentar convertirnos todos en los Hombres íntegros que nunca habíamos conseguido ser. ¿Sabes que La mitad de Ana, su hija Jone, a veces, estaba absorta y le hicieron pruebas y se ha quedado Sorda? Por eso la furia de Ana hizo que se fuera desprendiendo poco a poco de sí misma. Yo lo vi desde cerca, sin saber cómo sostener aquello. Ana nunca volvió a ser la misma y Todo lo que no sé es si Lo que queda de ti habría podido salvar algo de lo que se rompió. Sin duda, te extrañamos todos.

Tengo ganas de cruzar la Frontera y no sé si ir a visitarte o quedarme en Una quinta portuguesa o en Morlaix, pero lo cierto es que en el Extraño río que conocimos aquel año, Tras el verano, se quedó también parte de todo lo que llegamos a ser juntos.

Quizás para no sucumbir a la nostalgia, me interese más perderme en Más palomas, o hacer una Romería por aquello de celebrar nuestra amistad. A veces siento que seguimos midiendo la vida en Tres kilómetros al fin del mundo, sin saber muy bien si avanzar o quedarnos quietos.

Me acuerdo mucho de El extranjero que se quedó unos días en casa, porque no tenía dónde dormir; bueno, tú lo llamabas My sunshine. Recuerdo cuando nos sentaste a Ramón y a mí a contarnos La historia de Souleyman y cómo él nos acabó contando, valga la redundancia, la propia historia de su vida y nos confesó que nos consideraba «Mi única familia». Comprendimos sin duda lo que significaba el Valor sentimental de la Vida privada y adoptamos a Souleyman como uno más hasta que se fue a vivir sus Sueños en Oslo. Le perdimos la pista hasta que hace unos años te contó que se había pedido la Baja por paternidad, que había tenido dos recién nacidas y que las quería como Diamante en bruto. La llegada del hijo siempre lo cambia todo. Aún me queda Muy lejos.

Queriendo ser Un hombre mejor (Better Man) me convertí en Un completo desconocido (A Complete Unknown), sobre todo para Ramón. Aunque nuestra Presencia a veces alteraba la mera convivencia, el dolor real (A Real Pain) que sentías al ver cómo Un simple accidente hacía de nuestro hogar Cenizas (Popel) fue la mecha para que hoy pueda decir que soy A Different Man (Un hombre diferente).
A veces me acuerdo de aquellas conversaciones de los tres, sobre todo y sobre nada. ¿Cómo se llamaba aquel arquitecto que le gustaba tantísimo a Ramón?, ¿The brutalist (El brutalista)?
¿Te acuerdas de lo que me gustaba aquel chiquillo que era jinete? Ramón lo llamaba El jockey. Recuerdo como si fuera ahora Aquel verano en París y contároslo luego en casa como si fuéramos Tres amigas, aunque sabíais que estaba empezando a Jugar con fuego. Aquella historia se convirtió en Una película inacabada. Aunque ese chaval, para qué negarlo, se convirtiera en Mi postre favorito.

Hubo tiempo en que fuimos El cautivo de nuestra propia existencia. Seguimos adelante con La gran ambición de no perdernos del todo. Estábamos Condenados a seguir en Sirat y afrontar Una batalla tras otra.
Tengo que contarte también que Antonio falleció inesperadamente. Eva y yo le llevamos flores. Flores para Antonio. Ya sabes que La mercancía más preciosa con la que contamos es, posiblemente, la amistad. Su ausencia hará que me acompañe en mi día a día. Será Un fantasma en la batalla.

Sirva esta carta como una Caja de resistencia contra el olvido. Un vehículo para que no olvidemos A nuestros amigos.
Solo deciros finalmente que aún estoy aquí. Del cielo al infierno nos seguiremos encontrando, estoy seguro, con el mismo Flow que cuando nos conocimos.
Gracias por ser y por estar. Gracias por siempre poder analizarlo todo contigo desde las habitaciones rojas
Y viva el cine.
Tu amigo Jorge.

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