73ª edición del Zinemaldia. Festival de cine de San Sebastián: Nuevos directores
Bad Apples (Bad Apples)
Jonatan Etzler
Una sátira que juega a tensar la cuerda entre el humor incómodo y el suspense psicológico. La idea es potente: una maestra desbordada que, en su intento por controlar el caos, termina cruzando una línea moral. Funciona mejor cuando se acerca a la incomodidad real que cuando busca el gag más evidente.
Tiene nervio y una protagonista que sostiene el relato, pero por momentos parece más interesada en la provocación que en el verdadero retrato del desgaste emocional. Aun así, es una ópera prima con personalidad y cierta mala leche que se agradece.
Shiro no kajitsu (White Flowers and Fruits)
Yukari Sakamoto
Drama adolescente con elemento sobrenatural que utiliza el fantasma como metáfora del duelo y la culpa. La atmósfera está muy trabajada, con una puesta en escena delicada que apuesta por el silencio y la contención.
Donde mejor funciona es en el retrato de la amistad femenina y la fragilidad emocional. Cuando se acerca más al terreno fantástico pierde algo de fuerza, pero mantiene coherencia estética y una sensibilidad muy japonesa en el tratamiento del dolor.
Aldığımız Nefes (As We Breathe)
Seyhmus Altun
Retrato de infancia atravesada por una tragedia industrial que no necesita subrayados para doler. La mirada infantil aporta una dimensión íntima que evita el discurso grandilocuente.
Es una película pequeña, pero honesta. Quizá demasiado contenida en algunos tramos, pero coherente con su apuesta realista. Tiene verdad, aunque no termina de trascender.
Aro berria (Nueva era)
Irati Gorostidi Agirretxe
Interesante aproximación a la transición política desde lo íntimo más que desde lo histórico. Lo colectivo se filtra a través de decisiones personales y búsquedas casi espirituales.
Es una película de ideas más que de emoción. Se valora la ambición temática, pero su ritmo y su distancia emocional pueden dejar fuera a parte del público.
Chhora jastai (Shape of Momo)
Tribeny Rai
Regreso al hogar, presión familiar y tradición frente a deseo individual. Un conflicto clásico que aquí se aborda con sensibilidad y mirada pausada.
Tiene momentos de gran belleza en el retrato del paisaje y en los silencios, aunque el desarrollo dramático resulta previsible. Correcta, sin más.
Chuzhie zemli (Foreign Lands)
Anton Yarush y Sergey Borovkov
Metacine sobre un director en crisis que se pierde dentro de su propia obsesión creativa. Hay intención y reflexión sobre el ego artístico, pero el relato termina resultando reiterativo.
Funciona mejor como estudio de carácter que como experiencia cinematográfica. Interesante en el planteamiento, menos en el resultado.
La lucha (Dance of the Living)
José Alayón
Drama familiar que utiliza la lucha canaria como metáfora de la resistencia emocional. El cuerpo aquí es memoria, herencia y desgaste.
Es sobria y contenida. No busca el golpe fácil y eso se agradece, aunque tampoco arriesga demasiado. Una película digna, honesta, sin grandes aspavientos.
Nan fang shi guang (Before the Bright Day)
Tsao Shih-Han
Relato adolescente marcado por el contexto político de los 90. La incertidumbre exterior dialoga con la inseguridad interior del protagonista.
Tiene sensibilidad y una buena construcción del clima emocional, aunque su desarrollo es algo irregular. Cuando se centra en la intimidad funciona mejor que cuando intenta ampliar el contexto histórico.
Ni de yan jing bi tai yang ming liang (Nighttime Sounds)
Zhang Zhongchen
Fábula rural con ecos fantásticos que conecta el pasado familiar con lo sobrenatural. Visualmente cuidada, apuesta por la sugerencia antes que por la explicación.
Su mayor virtud es la atmósfera. Su límite, quizá, la falta de una progresión dramática más contundente. Interesante, pero algo etérea.
Si no ardemos, cómo iluminar la noche (If We Don’t Burn, How Do We Light Up the Night)
Kim Torres
Relato de iniciación femenina que combina descubrimiento personal con amenaza social. Tiene tensión y una lectura política clara sin resultar panfletaria.
Es directa y efectiva, aunque en algunos momentos subraya más de lo necesario. Aun así, mantiene coherencia y una energía muy viva.
The Son and the Sea
Stroma Cairns
Drama intimista sobre amistad masculina y duelo. El paisaje escocés se convierte en refugio y espejo emocional.
Funciona en su contención y en su honestidad, pero le falta un punto de riesgo narrativo. Correcta, sensible, sin romper moldes.
Vaegtloes (Weightless)
Emilie Thalund
Retrato adolescente sobre identidad corporal y deseo. El campamento de verano como espacio de descubrimiento y presión social.
Tiene una mirada cercana y creíble, aunque el arco dramático resulta bastante convencional. Interesa más por su tema que por su puesta en escena.
Värn (Redoubt)
John Skoog
Alegoría rural sobre el miedo colectivo en plena Guerra Fría. La obsesión defensiva del protagonista funciona como metáfora de una paranoia compartida.
Minimalista y seca, quizá demasiado hermética. Tiene personalidad, pero no termina de emocionar.
