XV Documenta Madrid: Seminario Pedagogías de la creación

De un tiempo a esta parte, quizás desde los nuevos aires que supieron insuflar los nuevos cabezas pensantes y visibles de este festival, desde el año pasado: Andrea Guzmán y David Varela, el festival por excelencia del cine de no ficción de nuestra capital, ha mutado en un encuentro de miradas internacionales y españolas que dialogan sobre las formas, las maneras y los objetivos de un cine comprometido y social como siempre, pero divergente, atemporal y militante.

Siguiendo toda esta corriente, la preparación de unas jornadas en forma de seminario sobre las formas de enseñar cine desde la enseñanza reglada y en las escuelas o en los márgenes institucionales y formales, parecía inevitable. Varela y Guzmán han logrado en su segundo año al timón del certamen, crear unas jornadas que serán recordadas por todos los que amamos el cine y la docencia.

Como sabéis, imparto una Actividad Extraescolar de Cine en el Colegio Fuentelarreyna a niños de Educación Infantil, Primaria y Secundaria a los que trato de contagiar mi amor por el cine y les enseño lenguaje audiovisual para que tengan las herramientas para poder rodar sus propias historias. Además organizo otros talleres para enseñar a adultos a analizar el lenguaje cinematográfico y a comprender mejor la imagen fílmica.

No soy un demiurgo pero me gusta pensar que pongo mi granito de arena para educar a los nuevos espectadores y creo que algo consigo cuando un niño de apenas 5 años le pregunta a sus padres si debe comer o no palomitas en el cine; otro de apenas 7 años se interesa por saber por qué mayoritariamente en España doblamos todas las películas o simplemente en clase conocen la emoción, la carcajada o el asombro que producen Chaplin, Keaton o Harold Lloyd.

Por eso eran tan importantes estas joradas; por eso y para ampliar horizontes y contactos.

El primer día los conferenciantes fueron: Alain Bergala (Autor de La hipótesis del cine y redactor jefe de Cahiers du cinema) y Nuria Aidelman (de Cine en Curso).

Según Bergala el cine hay que vivirlo, porque es lo que resiste. El cine es el vector ideal de la cultura popular. El cine debe hacernos a nosotros comprender el mundo de los adolescentes a través de las películas, porque las películas nos permiten empatizar, y es lo que más nos falta.

Bergala nos habló de cómo las nuevas generaciones consumen cine y series de manera fragmentada. Van parándolas en fragmentos y las terminan en días sucesivos.

El método para enseñar cine es esencial pero podemos hacerlo sin programa. Quizás lo más importante sea que tenemos que insuflar a los alumnos individualmente, aunque trabajemos de forma colectiva, el poder de las pulsiones y de la intuición, los verdaderos motores del proceso creativo. Deben observar la realidad, incluso el cine ya realizado, para poder tomar decisiones artísticas argumentadas y razonables. Tenemos que ponerles en el lugar de los creadores, para saber cómo tomaron cada decisión artística.

Nuria Aidelman creadora de Cine en Curso habló de que el cine es osadía, convicción y pasión. Nos habló de la importancia de que el cine estuviera presente en las escuelas interdisciplinarmente y que se le dedicara verdadero tiempo. Hablamos de 4 a 6 horas semanales los centros en donde se imparte y 25 sesiones con un cineasta en activo. Tenemos que compartir y probar metodologías para encontrar las maneras más ricas de implantar cine en las aulas. Debemos transmitir la creación y eso tiene que ver con la experiencia, la vida y la confianza en el cine y en las decisiones que tomamos. Tenemos que preguntar, ver, atender, agudizar la mirada, impulsar el deseo de filmar, transmitir el amor por el cine… La escuela y el arte debe ser el arte de la experiencia.

Por la tarde pudimos asistir a la proyección del documental Cien niños esperando un tren del director Ignacio Agüero que rodó hace treinta años siguiendo a una profesora que enseñaba a niños que no habían ido al cine en su vida a amar el séptimo arte, a través de la creación de instrumentos fílmicos, el juego creativo y la contemplación fascinante y embobadora de imágenes en pantalla grande. Precioso.

El segundo día, uno de los codirectores de O futebol junto a Sergio Oksman, nos habló de su reciente creación: La ZineEscola de San Sebastián. Elías Querejeta Zine Escola, sin título oficial, pero que se convierte en una nueva forma de enseñar y de transmitir el cine a través de los tres tiempos del cine: Pasado, presente y futuro: Preservación, Creación y Comisariado.

Idea importante la de la pantalla en blanco en el aula o en la sala de cine, porque es una proyección de espectativas constante. Se preguntaba Muguiro cómo accedemos a las pelis, quién decide qué vemos y que habría que recuperar la capacidad de elegir lo que vemos, porque ser cineasta también tiene que ser ser proyeccionista.

Además inició una batalla dialécticas sobre la desaparición de la Escuela Oficial de cine en el año 1976, creándose las facultades de Ciencias de la información.

En la segunda parte y siguiendo con esta estela María Luisa Ortega (UAM), Josep María Catalá (UAB), Pablo Useros (MasterLab),  Lola Mayo (Eictv, Instituto del cine) y Javier Rebollo (quien imparte sesiones en varios centros educativos), continuaron la conferencia.

Debemos desarrollar un pensamiento de la tecnología porque se ha expulsado el pensamiento de la universidad. Hasta hace nada se llamaba a la industria para preguntarle qué técnicos necesitaba y elaborar un plan de estudios acorde con lo que se requería. Con la enseñanza del cine debemos expandir el lenguaje audiovisual, abrir fronteras y formas y reaccionar contra el cine industrial, crear cine experimental o videoartes.

El objetivo de Master Lab es unir gente de Bellas Artes con los de Comunicación Audiovisual y generar experiencias creativas. La teoría es sólo consecuencia de la práctica. Tiene una máxima de experimentación, ya que “si exigimos experimentar con los alumnos, nosotros tenemos que remover los cimientos pedagógicos. No se trata de enseñar un oficio, porque lo que se quiere es poner un poco de arte en la vida y un poco de vida en el arte.

Apasionante debate se inició también sobre la gestión y acceso del archivo de imágenes fílmicas para contenido pedagógico, sobre la fragmentación para la enseñanza y sobre el aprovechamiento del tiempo en la escuela y la convivencia.

El tercer día Vincent Carelli nos habló del cine rodado con indígenas casi como experiencia catártica como gestión de la memoria del patrimonio cultural y como necesidad de visibilizar de forma nacional y pueblo excluido. El estilo y las formas son las del cine directo, desde un punto de vista etnográfico.

Carelli nos cuenta que Lula visibilizó la cultura en Brasil y apostó por pequeños proyectos que dieran a conocer la historia del país, pero Dilma acabó con las ayudas para los mismos (El derrocamiento de Dilma Rousseff se puede ver en el documental O proceso, que estos días proyecta en Competición Internacional DocumentaMadrid). En la actualidad hay una censura importante de las escuelas, de las formas de enseñar, de las ideas, incluso con fiscales en las aulas.

El objetivo del proyecto es que fueran ellos los que contaran sus historias, sin sesgos personales, subjetivos ni florituras estéticas.

En la última parte de la conferencia conocimos tres formas de acercar el cine a segmentos de población a los márgenes o simplemente sin un toque institucional que la mayoría de las veces pone más trabas que otra cosa. Conocimos subtramas, que se convierte en una plataforma multidisciplinar con recursos didácticos para la creación audivisual, El movimiento Cine sin Autor que se fundó tras las Video Aldeas para habitar una relación más directa con el cine donde lo que importara fuera la obra creada, todo lo generado, sin saber si sería distribuida, proyectada o no. Vino el director de Adentro, ese documental creativo grabado en una prisión para menores por los propios reclusos, que se presentó en DocumentaMadrid en 2017. Crear es lo importante. Y desde luego todos estamos comprometidos con ello. Gracias.

 

 

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