Maudie, el color de la vida (Aisling Walsh, Canadá, 2016)

Cuando menos se sepa de esta historia más se disfrutará. Se estrena este viernes 23 de junio gracias a Karma Films y es una película donde dos intérpretes en estado de gracia nos regalan unas interpretaciones inolvidables: Sally Hawkins y Ethan Hawke. 

Para ella una mujer retraída, con sueños, con aspiraciones, con ganas de superar la muerte de su hija el día de su nacimiento, con una enfermedad que la limita como la artritis reumatoide; para los demás una mujer fea, huraña, extraña, encorvada, un ser del que reirse sin oficio ni beneficio y sin servir siquiera para ser una críada.

A la verdadera Maud Lewis le pudo aquella enfermedad degenerativa, le pudo no sentirse amada en la mayor parte de su vida y nos dejó una obra pictórica extensa y reconocida. Sí, las mujeres también pinta. Por qué las ningunean los libros de historia del arte a excepción de Frida Khalo, es algo que deberíamos preguntarnos con premura y abrir un extenso debate social para propiciar un cambio en la sociedad en su reconocimiento y valoración. Y como todo en su vida era gris, triste, vacío, lleno de melancolía, comenzó a pintar cuadros naifs, coloridos y su luz se fue contagiando por todo el mundo.

Esta historia canadiense basada en la vida de la pintora canadiense del mismo nombre nace y sobrevive gracias a unos intérpretes que dan lo mejor de sí mismos. Sally Hawkins se hizo conocida internacionalmente cuando interpretó el papel protagonista en Happy go lucky de Mike Leigh que conseguiría el premio a mejor actriz en la Berlinale y después sería nominada al oscar como mejor actriz de reparto en el Blue Jasmine de Woody Allen. Ethan Hawke, por su parte, ha estado nominado en cuatro ocasiones al Oscar pero nunca lo ha conseguido: Tres para Richard Linklater (Antes del atardecer, Antes del anochecer y Boyhood) y la primera para Training Day.

Maudie es una cinta convencional donde no hay grandes sorpresas, ni tampoco se necesitan y en la contramposición de los caracteres del “imposible” matrimonio es donde juega su mejor baza. A su lado cualquier hombre podría parecer atractivo, pero el carácter del huraño, tosco y a veces egoista Ethan Hawke parece ser irremediablemente apartado de Maud. Pero los dos se atraen hacia una nueva perspectiva vital. Se van sintiendo, respetando, necesitando, se necesitan para crear, para continuar con el negocio de él, para tener la casa limpia, para traer, luz y color a sus existencias, en definitiva, se necesitan para vivir.

Si aman amar, si aman el arte, vayan a ver esta tierna películas. No esperen finales inolvidables y pregúntense si el personaje de él les recuerda a alguien: Yo sólo puedo ver al Ennis del Mar (interpretado por el fallecido Heath Ledger) de Brokeback Mountain.

 

 

Sinopsis: Maud Dowley (Sally Hawkins) es una mujer alegre de Nueva Escocia que sueña con independizarse de su protectora familia. Everett Lewis (Ethan Hawke) es un huraño pescador local que busca asistenta. Tras ver su anuncio, Maudie no tarda en mudarse a casa de Everett para encargarse de las tareas del hogar. Pero lo que comienza siendo una difícil convivencia entre dos polos opuestos poco a poco irá transformándose en una historia de amor… Basada en hechos reales, la película cuenta la historia de la pintora canadiense Maud Lewis, de su relación con el que se convirtió en su inseparable compañero de vida Everett Lewis, y de cómo sus sencillas pinturas llegaron a ser vistas y reconocidas por todos los rincones del país convirtiéndola en una de las artistas folk más representativas de Canadá.

Nota: 6,5

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