Ma ma (Julio Medem, España, 2015): Dime que no has hecho esto, Julio

Julio, te puedo asegurar que me da mucha pena escribirte todo esto, porque de verdad pensé que con esto te recuperarías, pero no.

No, hombre no, Julio, dime que no has hecho esto, por favor.

Anda, vete a tu cuarto y medita lo que me estás haciendo padecer, ya está bien. Estás alargando la adolescencia poética, cursi y rimbombante de una manera un tanto preocupante.

Somos muchos los que esperamos que salgas de ese lugar en el que pareces absorto, ya le dije a tu tutor que deberían internarte hasta que lo consigas, no te avergüences, todos hemos pasado esa época, el problema es que a ti se te está alargando demasiado.

Ma ma tenía ese problema. Saber si por fin recuperabas esa dulzura que no cursilería; esa sensibilidad que no sensiblería, ese lirismo y esa poesía que no pedantería y ese onirismo que no vacío que tenías en tus primeros años. Pero tu madre y yo, que digo tu madre, para que no te pongas pesado y des la pataleta te diré, que mucha, mucha gente piensa que sigues en las mismas. Y que no lo entiende, que ya deberías reintegrarte, devolver la alegría y el saber hacer, las formas y el fondo sin que se hable de ti solamente por lo que fuiste y no por lo que eres.

A muchos nos duele. más cuando sabemos que has depositado muchas esperanzas en este proyecto y también cuando conocemos que todas tus obsesiones también estarían presentes en esta historia: el sexo, el azar,el cuerpo femenino, la maternidad, el amor, la vida, la muerte…

Empecemos por el azar: una cosa es  que vivas obsesionado con los acontecimientos inesperados y lo que estos provocan sobre todo en el terreno emocional y afectivo y otra que para unir a tus dos protagonistas que evidentemente acaban juntos utilices las mayores fatalidades que se te pudieran ocurrir. Si Penélope Cruz (y eso no es ningún secreto) tiene cancer de Ma ma (mira tú qué ingenioso); Luis Tosar justo en el momento de conocerla, en ese mismo instante, recibe la peor noticia de su vida. Fíjate tú, qué casualidad, digo azar, azar…

El sexo o la ausencia de él, la necesidad imperante de mostrar una escena sexual cuando era innecesaria te hace rizar el rizo y exponerla desde dentro. Un coito a través de los latidos de un corazón digital cuya metáforapuede seguir siendo utilizada en la película.

El cuerpo femenino: Evidentemente Julio, de las cosas que más le cuestan a una mujer (y no es demasiado dificil entenderlo) es perder su seno ante un cáncer de mama, pero de ahí a preguntar si le dejará el pezón a su médico cantarín o de soñar que tras la operación recuperará al menos ese pezón, no sé si es obsesivo o denunciable y digo denunciable porque como bien ha dicho Brian De Palma en Venecia a raiz del reconocimiento a su carrera: “El cine es una constante manipulación” pero reconoce, julio, que aquí te has pasado. Hay una manipulación emocional a través de situaciones absurdas, inverosímiles y pretendidamente sensiblonas. Vivir, sentir, soñar… (No diré más pero auguro nominación al Goya a mejor canción original)…

La maternidad: Hombre, de esto poco se puede hablar sin descifrar pero vale que sea una peli de superación pero tampoco me parece tan éticamente responsable la forma que tiene Magda de “afrontar” el problema.

El amor: El amor se acaba, eso está claro y luego vienen los arrepentimientos. El amor más real es el de una madre a un hijo y ahí puede que venga una de las subhistorias más interesantes de un guión exagerado e inverosimil: La relación entre Magda y su hijo. No hay un amor más grande que el que te puede dar una madre, como le dice Luis Tosar al niño al verle mosqueado con ella. Que sí, que es cierto, pero igual tampoco has sabido exponerlo como deberías.

La vida y la muerte: Todo respira vida, quizás en exceso. No hombre no, la muerte no es una celebración, vale que se lleve todo lo bien que se pueda, pero de ahí a como se cuenta en la película me parece que también te has pasado.

Cuando nada funciona y nada nos lo creemos entonces llega el bochorno Julio y el esperpento. Es bastante esperpéntico que el personaje masculino más importante de la cinta no sea ni el ex de Penélope ni su nueva pareja conocida ante varias adversidades, ni siquiera su hijo; sino su ginecólogo, elevando a la máxima potencia esas raras relaciones entre médico y paciente que a todas luces son raras y extravagantes. Que tu médico te llame a casa, puede pasar, que te visite de vez en cuando, puede ocurrir, que se vaya de comida y de cena contigo y con tu familia, es un tanto extraño, que te visite en unas vacaciones a varios kilómetros de distancia, parece bastante inverosimil y que te cante canciones (aprovechando el innegable talento del actor Asier Etxeandía) ya es de traca, pero que lo haga incluso dentro del quirófano, es sobre todo preocupante. Me invita a pensar Julio, que no has llegado a pensar en nosotros en ningún momento.

Queremos recordarte también Julio que no nos has dado a conocer a una estrella, ya lo era mucho antes. Y por cierto, una gran actriz, pero aquí se limita a intentar sacar un personaje adelante que no creo que pueda creerse ni ella misma. Decía Penélope Cruz en una entrevista que “Magda, mi personaje, es una lección de cómo afrontar la tragedia” y esto sería precioso, de verdad, pero si nos llegáramos a creer. 

Mirito Torreiro, con el que no suelo comulgar demasiado, solamente en sus gustos (no así en sus argumentos), decía en el último número de Fotogramas (septiembre del 2015):  “El director despliega su capacidad atmosférica y poética (…) una experiencia que se mueve entre lo sublime y lo ridículo, pero que se llena de generosidad y autenticidad gracias a la magia luminosa que desprende Penélope Cruz en la pantalla.”

La vida y la muerte, la enfermedad y el amor, la felicidad y los sueños se dan cita en este nuevo festín de Julio Medem, que puede provocar graves problemas de indigestión.

Te voy a decir algo más Julio, para que no sufras tanto, amo la música de Alberto Iglesias (por fin vuelves con él) y la fotografía de Kiko de la Rica, que de hecho es lo único que permite ensamblar las piezas para que ese mundo real e irreal habitual en Medem, tenga sentido.

Son fascinantes ambos trabajos pero la película es completamente bochornosa y fallida. Un insulto a sus admiradores (entre los que me incluyo o incluía) y una esperanza y argumento más para sus detractores.

Como dice Jordi Costa para El país: “El director intenta huir de sus características figuras excéntricas para centrarse en, por así decirlo, la gente normal: la de la España de la crisis, los contrastes entre sanidad pública y privada y la afición por el fútbol” Pero todo le parece ajeno sin duda, nada de lo que viven y sienten sus personajes pareces creértelo o pareces haberlo vivido,  Julio. Se nota que no te interesa el fútbol, que no rezas, y no te culpo, a mí tampoco. Por eso no incluiría determinadas cosas en mis películas, porque ante todo querría resultar creible, ¿lo entiendes, Julio?

Ma Ma de Julio Medem

Y mira, Julio, no quiero seguir dándole vueltas a la cabeza, yo creo que por mi parte está todo explicado y por la tuya te queda reflexionar. ¿Crees que has hecho un buen trabajo? Si de verdad es así, continúa.  Pero no esperes que vaya detrás explicándote como deberías haber hecho las cosas. Vete a la cama sin cenar y reflexiona, te hace mucha falta. Busca tu alma, que puede estar como tú dices donde tú quieras,  pero déjanos disfrutar del arte del principio. Al parecer, es el único que tenías.

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