La novia del desierto (Cecilia Atán, Valeria Pivato, Argentina, 2017)

Cecilia Atán y Valeria Pivato dirigieron a Paulina García en este viaje tierno y humano sobre la madurez emocional y las luchas internas contra la soledad. Golem estrena la película tras su paso por festivales internacionales como Cannes, La Habana o San Sebastián. 

Para los que no conozcan a Carlos Sorín, magnífico cineasta, siempre de las cosas pequeñas, por algo una de sus películas más conseguidas se llama Historias mínimas, es un cineasta argentino al que valoramos especialmente por haber conseguido que se cree escuela en el cine latinoamericano y hay varias películas de los últimos años que bien podrían estar dirigidas bajo su batuta. Fue el caso de Las acacias y lo es también de esta ópera prima a cuatro y femeninas manos para lucimiento de esa mujer que todo lo que toca lo hace oro: Paulina García (Gloria son palabras mayores). Un cine con una historia que se podría resumir en una línea, fruto del azar y de la vida, un seguimiento temporal a los personajes a través de ese acontecimiento mínimo para verles sentir, disfrutar o sufrir el rechazo, el amor, la soledad, el desprecio, la burla, la alegría y la tristeza y la contemplación  de la gestación de los sentimientos más puros en dos o tres compases de no más de hora y media.

Paulina García es el alma de esta pequeña historia y la seguimos en una road movie atípica buscando un objeto perdido. En el camino las dos cineastas noveles nos hablan de soledad, del paso del tiempo, del sentimiento más puro que puede surgir en el lugar más recóndito e inesperado, de la decepción y el rechazo. Nos habla de la vida y se cuela por los poros de Paulina y de su compañero de reparto Claudio Risi. Lo sentimos en sus rostros, en sus movimientos, en sus miradas perdidas y en sus pasos lentos y densos, llevando detrás toda una vida, sin necesidad de diálogos explicativos ni remarques o subrayados de guión.

Todo es veraz y desde la modestia y se retrata esos momentos de dicha y de felicidad máxima que pueden estar en las más pequeñas cosas. La sensibilidad y la sencillez por encima de cualquier otra máxima. El triunfo de lo mínimo, que también le debemos al mentado Sorín. El autodescubrimiento en la edad tardía, porque nunca es nada tarde. Y menos los sueños y el amor. Nunca es demasiado tarde cuando lo único que se quiere es disfrutar de las pequeñas cosas y esta película, lo es.

Sinopsis: Cuenta la historia de Teresa, una mujer de 54 años que trabaja como empleada doméstica en una casa familiar en Buenos Aires. Durante décadas se ha refugiado en la rutina de sus tareas, pero ahora que la familia ha decidido vender la casa, su vida empieza a tambalearse.
Premios: Festival de Cannes: Un Certain Regard (Sección oficial)
Premios Sur: Nominada amejor guion adaptado, música y ópera prima
Premios Fénix: Nominada a mejor actriz (Paulina García)
Festival de La Habana: Mejor ópera prima
Premios Platino: Nominada a mejor ópera prima

Nota: 7

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