El novato (Rudi Rosenberg, Francia, 2015): Volver a ser un niño

¿Te acuerdas de cuando no encajabas? ¿Recuerdas cuando te sentías diferente? ¿Cuando tus padres te decían  que tenías que cambiar de colegio, de barrio, de ciudad, de amigos, de profesores? Novatos somos todos. Llegamos en una posición virginal casi a cualquier situación primeriza. El primer trabajo, el primer viaje con amigos, el primer contacto con la universidad, la primera vez que abrimos una cuenta en el banco, la primera vez que sacamos dinero con nuestra propia tarjeta. Novatos de nosotros mismos.

Karma Films estrena el 8 de abril esta cinta francesa que consiguió el Premio Nuevos Directores en San Sebastián y que entusiasmó a casi toda la crítica. 

Enfrascados en esta nueva sociedad, mucho más alienada y dependiente de las nuevas tecnologías, algunas cosas siguen siendo iguales. La adolescencia lo es como también lo es la infancia. Y aquí se refleja tanto en lo que añoramos como en lo que perdemos al convertirnos en adultos.

Le nouveau tiene una estupenda banda sonora, que nos lleva desde lo más bailable a lo italiano y a las covers de canciones conocidas, realizadas por los protagonistas de la película, que en realidad son el alma de la misma.

 

En una entrevista que Phillipp Engel realiza al directorde El novato, Rudi Rosenberg en la revista Fotogramas, al final se reseña entre algunas grandes historias de amor adolescentes, la cinta sueca A sweedish love story (Una historia de amor sueca), dirigida por Roy Andersson en 1970, de la que pronto hablaremos en Cineysefeliz, porque es una delicia, y porque refleja como ninguna ese sentimiento amoroso en edades tan tempranas.

Dice Rosenberg que le gusta rodar con niños porque son espontáneos y que le gusta rodar los cambios que se producen a los 13 años, cuando unos se hacen los chulitos y empiezan a quedar con chicas y otros siguen queriendo ser unos niños. Son novatos no sólo en el colegio. Con esa edad se es novato en la vida, en la edad adulta. A veces o no se está preparado o simplemente es una decisión madura y personalizada: No se quiere dar el paso o no aún. Rosenberg sabe retratar esa infancia perdida, en lucha por el reconocimiento y la aceptación; ese arañar los últimos recovecos de posiblemente la mejor de todas las edades, donde normalmente se tienen pocas preocupaciones y donde la mayor de las ellas puede ser si reirse o no de alguna gracia y sobre todo si hemos elegido bien a nuestros compañeros de risas y de juegos…

Todo funciona estupendamente en esta comedia adolescente, con unos personajes que dejan de serlo y se convierten casi en personas. Queremos y debemos saber más de ellos. Quizás porque conocerles más nos permitiría probablemente re-conocernos a nosotros mismos.

NOTA: 7

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