65 Festival de cine de San Sebastián: Una buena sección oficial ( Vol. II)

Una sección oficial en San Sebastián con un nivel mucho mayor que en los últimos años. Y sin embargo, las mejores películas no han recibido galardón. ¿Les extraña? La ganadora, admirada por muchos es una comedia entretenida sobre el mundo de los sueños en América, una suerte de Somewhere que nos presenta a Thommas Wiseau,director de una peli tan amateur y ridícula que se convirtió en obra de culto en 1990 en los Ángeles. Tommy siempre persiguió su sueño y sin talento, lo consiguió. Quizás como Franco, que con una película meramente entretenida, banal y muy olvidable se ha alzado con el Premio grande del Festival de cine más importante de España, otorgado por un jurado descafeinado, tibio y en ocasiones ridículo, encabezado por Sir John Malkovich.

  1. Submergence

Empezar bien la sección oficial a concurso en San Sebastián es complicado, pero lo que nos reservan en los tres últimos años es algo que es digno de estudio. Desde The equalizer, que como no entraba a concurso pudimos evadir para ver la muy estimulante Petit Quinquin del gran Bruno Dumont, hasta el pinchazo enorme de Amenábar con Regresion que afortunadamente no entraba a concurso. Pero la más absurda que se recuerda fue la del año pasado: La doctora de Brest, esta sí a concurso, en una edición pésima en su sección oficial si no fuera por la maltratada y subestimada Nocturama.

2. Alanis

Anahi Beneri es una cineasta argentina que hace unos años presentó en sección oficial una indescriptible, olvidable, pretenciosa Aire Libre y que ahora regresa con el potente relato de una mujer que ejerce la prostitución para poder sacar adelante a su hijo pequeño. Lo mejor de la cinta es su naturalismo, su retrato de un mundo opresivo y masculino, de envidias y violencia en el que su protagonista nunca quiere ser víctima.

3. El autor

Manuel Martín Cuenca (La mitad de Óscar o Canibal) adapta un relato de Javier Cercas El móvil y se rodea de Javier Gutierrez, Maria León y Antonio de la Torre para contar la historia de un aspirante a escritor que pervierte la moralidad provocando a sus conocidos y vecinos para que sufran, sientan o padezcan y eso le ayude a escribir de una manera veraz y con garra. Una cinta demasiado cándida que

4. Beyond words

La pelícual random de la sección oficial, dicen que es mala, no creo que sea la palabra. La nueva película de Ursula Antoniak simplemente es banal, super trillada, manida y formalmente preciosista pero sin alma. Un tour de force en blanco y negro que pretende reescribir la historia de los refugiados y los inmigrantes en una Alemania que lo aplastó todo.

5. The disaster artist

No. No es Ed Wood ni James Franco le llega a Tim Burton ni a la suela de los zapatos. The disaster artist es únicamente una película entretenida y divertida, basada en el proceso creativo de aquella película de culto que pasa por ser una de las peores de la historia del cine: The room. Un histriónico James Franco interpreta a Thommy Wiseau, el creador de ese engendro y su hermano, el atractivo Dave Franco emulando al compañero que tuvo Wiseau en sus andaduras fílmicas. Nunca se supo de donde sacó el dineral que se gastó en la producción. Lo cierto es que pasadas las décadas, se sigue contemplando esta peli en sesiones frikis y su nombre se hará aún más grande con esta recreación.

6.La doleur

Enmanuel Finkiel dirige una cinta áspera, melancólica y dolorosa. La adaptación de la inconfundible Marguerite Duras a través del rostro de una mujer que se pasa todo el metraje esperando a su enamorado, perdido en la Segunda Guerra Mundial. Su estética y su mimo a la hora de recrear los ambientes es meticulosa. Su exploración del sentimiento de nostalgia es quizás lo mejor de la cinta pero su gravedad se hace repetitiva y su grandilocuencia es a veces un lastre. Quiere ser The deep blue sea y se queda en otra cosa, loable, pero otra cosa.

7.Una especie de familia

Diego Lerman (Refugiado) concursa por primera vez en sección oficial con una cinta donde se puede ver su autoría en las luces, la fotografía y el montaje y una magnífica interpretación de Bárbara Lennie. Ahora que está tan de moda lo de la gestación subrogada, Lerman viene a meter el dedo en la llaga de las adopciones ilegales por necesidad. Un relato doloroso y necesario que convive con el mejor cine latinoamericano de los últimos años, pero cuya propuesta no es tan radical como ya lo fue Refugiado.

8.Handia

Los responsables de Loreak u 80 Egunean comienzan este cuento vasco de gigantes reales con la atmósfera de Vacas de Medem y eso lo hace pintar al menos un relato muy interesante. Pero se va diluyendo a la hora de querer convertirse en Tim Burton, un cuento maniqueo y lineal que dista mucho de ser lo mejor que le ha pasado al cine vasco y que adolece de muchos errores y de un núcleo argumental sólido que lo sustente. Buena fotografía y banda sonora, para posiblemente la película vasca de este año en los Goya.

9.The captain

El último día y cuando ya muchos estaban exhaustos o a punto de irse, llegó una película que bien merecería el máximo galardón. Una cinta alemana que con un riguroso y preciosista blanco y negro nos contaba una historia cruda y viva sobre la suplantación de identidades para crear el terror. Durante el Tercer Reich un soldado raso se hace pasar por un oficial nazi instruido por el propio Führer para devolver la plenitud y el orden a un campo de concentración lleno de judíos. Su locura y sus ansias de poder se hacen cada vez mayores. Va colonizando y destruyendo a su paso, para demostrar su valía y que nadie puede ni siquiera toserle. El estudio de planos, el montaje y el sonido son exquisitos. Pero es cierto que esta cinta del director de Divergente empieza conformándose como una obra maestra y se va diluyendo en su tramo final, excesivo e innecesario. Aún así es sin duda una de las mejores películas vistas en sección oficial. Como era del último día, la mayor parte de la crítica se la perdió. Espero que se estrene y podáis recuperarla.

10. Licht

Bárbara Albert dirige Licht tras su paso en 2012 por el festival donostiara con la insustancial Die lebenden. Aquí nos presenta la historia real de una joven pianista ciega y la película sólo puede ser admirada por la interpretación de ella, por sus decorados y por una involuntario humor negro que acompaña toda la cinta y que parece tener su punto álgido en  la demostración del maltrato físico y psicológico a los tullidos y enfermos. Un poco desconcertante y muy plomiza y prescindible.

11. La vida y nada más

Antonio Mendez Esparza presenta en sección oficial del Zinemaldia una cinta que en la forma recuerda en parte a Elephant o a Moonlight y en lo que cuenta nos habla de una historia mínima. Una historia que es la que es pero podría haber sido otras miles de ellas. La inmigración, la adolescencia, la violencia, la herencia genética, los conflictos intergeneracionales, el racismo o la conciliación, la maternidad y la crisis adolescente de cualquier chaval en un barrio dificil con padres con antecedentes conflictivos. La cinta (segunda en la carrera de un cineasta que nos dió Aquí o allí que ganó la Semana de la crítica en Cannes) se mantiene con una historia mínima, una dirección acorde que no remarca sino que acompaña y se convierte en una de las mejores películas de la sección oficial. Atención también a las interpretaciones de la madre y del hijo.

12. Le lion est mort ce soir

Sin duda la película más compleja, fascinante y preciosa de la sección oficial tiene la firma del japonés Nobuhiro Suwa (co-responsable de la fantástica Yuki et Nina). Con el rostro impenetrable y maravilloso de un Antoine Doinel tullido y entrañable: Jean Pierre Leud (último Luis XIV), Suwa nos regala una película tierna, mágica, donde el mundo de la interpretación, de la niñez, el cine dentro del cine, se dan un festín intergeneracional. Suwa sigue explorando las relaciones entre adultos y niños y lo hace de una manera sutil, preciosista y embaucadora.

13. Love me not

La nueva cinta de Avranas (que nos regaló hace años la inmensa Miss Violence) concursa en Sección oficial de San Sebastián con una película excesiva, sin límite y sin una línea argumental clara, sólo sumida en la contemplación de una tortura a una mujer que se convierte en un recuerdo agónico de otros grandes excesos como el Saló de Passolini. Lo único que se rememora con el pasar de los días es la interpretación sufrida de su actriz protagonista, la atmósfera extravagante y casi surrealista de buena parte del nuevo cine griego que inició Yorgos Lanthimos con Canino y un inicio sentido y sufrido pero muy interesante que al final no lleva a ningún sitio. La contemplación de la mujer maltratada porque sí. Lamentable en muchos aspectos. Al menos polémica, y eso da juego siempre.

14. Ni jugue, ni soumise

Siempre hay una peli estúpida en sección oficial del Zinemaldia, pero lo de la belga Ni jugue ni soumise es para hacérselo mirar. Un pseudoproducto amateur que pareciera más para ser exhibido en televisión, ridículo, sin gracia ninguna, con pésimas interpretaciones y con un contenido argumental tan irrisorio como olvidable. Nada parece tener un nexo común.

15. Pororoca

Desde Rumanía nos llega una de las mejores películas de la sección oficial. Dos horas y media de personajes desnudos deambulando por el mundo después de haber perdido a su hija pequeña en un parque. La primera media hora de la cinta que nos cuenta sin elipsis ese instante fatídico nos regala uno de las mejores secuencias de este año, un plano secuencia en un parque donde la naturalidad es la seña de identidad y donde la portentosa interpretación de su actor masculino protagonista, conocido por participar en grandes cintas del cine rumano, presenta todas sus credenciales para llevarse la Concha de Plata a mejor actor protagonista.

16. C’est la vie

Cinta francesa de los directores de Intocable y Samba que se presenta en Sección oficial. Un poco vergonzoso que unos directores con una “trayectoria” tan impoluta concursen en la sección oficial pero nada más que añadir. La cinta se deja ver, es entretenida y con algún gag cómico aunque normalmente pasado de rosca. Prescindible y absurdo que una peli así esté en sección oficial.

17. Soldati, story from Ferentari

Una historia gay que viene de Rumanía y que nos presenta a dos hombres en Ferentari (el barrio más pobre de Bucarest).  Adi tiene 40 años y es un joven antropólogo a quien su novia ha abandonado recientemente. Conoce a Alberto, un ex convicto romaní que promete ayudarle. Pronto ambos inician un romance en el que Adi alienta a Alberto con improbables planes para salir de la pobreza y Alberto le corresponde con palabras de amor bien elaboradas. Cuando el dinero se acaba, ambos se ven atrapados en un apartamento en el que se aman y se utilizan el uno al otro, en un juego de necesidad y poder que no tiene ganadores. Es una historia mínima cuya mayor virtud es desnudar a sus dos personajes protagonistas y no saber si su historia está ficcionada o simplemente documenta la realidad. Curiosa apuesta del festival que siempre incluye una película de temática gay en su sección oficial.

18. Sollers Point

Todos los años necesitamos un indie americano en sección oficial y esta vez no viene con el sello Sundance sino con un director de prestigio que en sus dos trabajos anteriores ha explorado las vías entre el documental y la ficción. En esta pequeña película de historias mínimas todo parece girar en torno a los arcos de transformación pero no termina de despuntar. Se queda en un loable ejercicio de contención juvenil y punto.

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