64º Festival de San Sebastián. Día 4

  • QUE DIOS NOS PERDONE

Sorogoyen es pretencioso y está encantado de haberse conocido pero le sale un thriller correcto. Tiene algunos momentos inolvidables, sobre todo la interpretación de un Roberto Álamo que se sale de pantalla y la persecución de un asesino esquivando a seguidores de Benedicto (equis, uve, palito, como clamaban) por las calles de Madrid. Que Dios nos perdone si blasfemamos en vano, pero, sin duda, está cinta va a lucharle todo a Tarde para la ira en los premios españoles.

Madrid, verano de 2011. Crisis económica, Movimiento 15-M y millón y medio de peregrinos que esperan la llegada del Papa conviven en un Madrid más caluroso, violento y caótico que nunca. En este contexto, los inspectores de policía Alfaro (Roberto Álamo) y Velarde (Antonio de la Torre) deben encontrar al que parece ser un asesino en serie cuanto antes y sin hacer ruido. Esta caza contrarreloj les hará darse cuenta de algo que nunca habían pensado: ninguno de los dos es tan diferente del asesino.

  • LADY MACBETH

Una peli de época en sección oficial, cruda con mucha sexualidad y con un juego personal e intimista curioso, complejo y fascinante. Una atmósfera y una estética que te atrapan pero que sólo ahondan en la tosquedad de la mirada. Florence Pugh ejecuta perfectamente su interpretación y Lady Macbeth se convierte en una de las más convincentes propuestas en la lucha por la Concha de oro.

La Inglaterra rural de 1865. Katherine (Florence Pugh) vive angustiada por culpa de su matrimonio con un hombre amargado al que no quiere y que le dobla la edad, y de su fría y despiadada familia. Cuando se embarca en un apasionado idilio con un joven trabajador de la finca de su marido, en su interior se desata una fuerza tan poderosa que nada le impedirá intentar conseguir lo que desea.

  • PLAYGROUND

Otra peli polémica en sección oficial. Venida de Polonia, nos recuerda al Play de Ruben Ostlund, esta vez mucho más tosco y terrenal. La violencia puede ser infantil, autoejercida e inflingida hacia otros, pero también recibido. Violencia explícita e implícita en todos nosotros que nos dan una peli poco amable pero interesante en su estudio de las psiques infantiles y en cómo una psique herida se comporta con sus iguales, como crean sociedad y luego la destruyen. Un señor de las moscas de nuestros días, que como en los países europeos actuales, se nos va de las manos.

Último día de colegio en una pequeña ciudad polaca. Es la última oportunidad para Gabrysia, de 12 años, de declararse a un compañero de clase. Gabrysia organiza una cita secreta y chantajea al objeto de su amor para que se presente. Pero lo que se esperaba que fuera una charla íntima se descontrola y conduce a un final inesperado.

  • FUOCOMARE

El último Oso de Oro en Berlín, de Gianfranco Rosi (Que ya sólo le falta la Palma de Oro de Cannes, para hacerse con el cupo del premio gordo en los principales certámenes del mundo, porque consiguió el León de Oro en Venecia por Sacho Gra), nos presenta esta historia humana pero también oportunista y documenta los desembarcos de Lampedusa. Cómo hacemos negocio con los refugiados y como los tratamos como ilegales provengan de dónde provengan y sea cual sea su historia. Ritmo pausado pero que deja poso, Fuego en el mar permanecerá en nosotros.

La isla de Lampedusa es el punto más meridional de Italia, que desde 1990 se ha convertido en un lugar masivo de desembarco de inmigrantes ilegales procedentes de tierras africanas. En poco más de 20 años, más de 20.000 personas se han ahogado durante la travesía para alcanzar lo que para muchos supone vía de entrada a Europa, y que les debería permitir escapar de la guerra y el hambre. Samuel vive en la isla, tiene 12 años, va a la escuela, le gusta tirar con la honda e ir de caza. Le gustan los juegos de tierra, pese a que todo a su alrededor habla del mar y de los hombres, mujeres y niños que intentan cruzarlo para llegar allí.

  • PORTO

Nadie podía decirlo pero esa sonrisa llena de ternura de Anton Yelchin, lleva meses apagada. El actor falleció autoatropellado por su propia furgoneta y se perdió el estreno de esta delicia portuguesa. La cinta es una historia de amor perdida pero no olvidada en la ciudad de Oporto, con su bohemia, su intensidad y con dos almas conectadas en lo más profundo de su juventud y de su experimentación. Se necesitan, se aman, se desean, se adoran, pero tampoco pueden estar juntos. Y otra vez es la pescadilla que se muerde la cola. Una de las mejores pelis vistas en el festi y la mejor por ahora en Nuevos Directores.

Jake (Anton Yelchin) y Mati (Lucie Lucas) son dos extraños en la ciudad portuguesa de Oporto, donde una vez tuvieron una breve conexión. El misterio en torno a los momentos que compartieron permanece, y en la búsqueda a través de sus recuerdos reviven las profundidades de una noche sin inhibiciones.

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