63º Festival de San Sebastián 2015: Día 5. The boy and the beast y lo demás

  • The boy and the beast.

Kyuta es un niño solitario que vive en Tokio, y Kumatetsu es una criatura sobrenatural aislada en un mundo fantástico. Un día, el niño cruza la frontera al otro mundo y entabla amistad con Kumatetsu, que se convierte en su amigo y guía espiritual. Este encuentro les llevará a vivir multitud de aventuras.

  • Irrational man.

Abe Lucas, un profesor de filosofía en plena crisis existencial, le encuentra de nuevo sentido a su vida al enamorarse de una de sus alumnas. Al poco de llegar a la universidad de una pequeña ciudad, se relaciona con dos mujeres: Rita Richards, una solitaria profesora que busca que la rescate de su infeliz matrimonio; y Jill Pollard, su mejor estudiante y muy pronto su amiga más cercana. Jill está enamorada de su novio, pero encuentra tan irresistible la personalidad atormentada de Abe que, incluso cuando el profesor muestra claros síntomas de desequilibrio mental, su fascinación por él no hace más que crecer.

  • Francophonia.

Frente a la guerra, humanidad; frente a la destrucción: Arte. Frente al analfabetismo y la barbarie: Defensa de la cultura. Francofonia es una pieza única de ritmo lento que acompaña sus reflexiones con una banda sonora clásica y una narración en primera persona. Los nazis ocuparon Paris, pero no pudieron hacerse con el Louvre.  De obligado visionado para amantes del arte, Sokurov nos ayuda de una forma evocadora pero con un ritmo quizás demasiado lento a valorar la cultura y el arte como modo único del ser humano.

En la Francia ocupada de la II Guerra Mundial, las autoridades nazis decidieron proteger, pese a las circunstancias, la mayor y más valiosa colección de pintura del mundo: el Museo del Louvre. A través de la historia de Jacques Jaujard y el conde Franz Wolff-Metternich, en el París de 1940, Sokurov explora la relación entre el arte y el poder, siendo el Louvre el principal lugar de la civilización viva. Ambos hombres protegieron los tesoros de dicho museo al mismo tiempo que los grandes ejércitos arrasaban el corazón de la civilización dejando muchas víctimas por delante.

  • El rey de la Habana.

Cuba, años 90. Tras fugarse de un correccional, Reinaldo trata de sobrevivir en las calles de La Habana. Esperanzas, desencantos, ron, buen humor y sobre todo hambre, le acompañan en su deambular, hasta que conoce a Magda y Yunisleidy, también supervivientes como él. Entre los brazos de la una y la otra, intentará evadirse de la miseria material y moral que le rodea, viviendo hasta el límite el amor, la pasión, la ternura y el sexo más desvergonzado.

  • High rise.

De una factura impecable y una fotografía prodigiosa, High rise provoca al espectador un sin fin de sensaciones que pueden pasar por la admiración, el tedio o la locura. Destaca una dirección perfeccionista y medida en la que se consigue en una gran secuencia de montaje pasar de la perfecta armonía y sosiego a una degradación moral y física.

 

El problema de High rise es que acaba perteneciendo al limbo de las películas que no se saben cómo catalogar. Parece un ejercicio plenamente experimental y de autor pero por otra parte parece querer llegar a muchos públicos de una manera mucho más comercial y/o convencional. Lo bueno de quedarse entre estos dos bandos es que el propio protagonista de esta cinta, también se encuentra entre amos. Se queda en ese lugar tanto para la crítica como para el público:

Adaptación de High Rise, novela publicada por J.G. Ballard a mediados de los años ‘70. La historia narra la llegada del doctor Robert Laing a la Torre Elysium, un enorme rascacielos dentro del cual se desarrolla todo un mundo aparte, en el cual parece existir la sociedad ideal. Pero secretamente, el recién llegado se sentirá perturbado ante la posibilidad de que este orden utópico no sea tal. Sospechas que rápidamente serán corroboradas de la forma más siniestra.

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