29º Cinemajove de Valencia: Premio Luna de Valencia Especial a Joachim Lafosse

¿Y quién es Joachim Lafosse?

joachim-lafosseEl cinemajove reconoce la carrera de este cineasta belga nacido en 1975, entregándole el Premio Especial Luna de Valencia y realizando una retrospectiva sobre toda su obra ya realizada. En 2009, consiguió el Premio Luna de Valencia, por su increible película Éleve libre, quizás la más personal pero no la más conocida. Recordemos que el año pasado presentaba A peirdre la raison (Perder la razón) para lucimiento de una fascinante Emile Dequenne y fue nuestro top 4 de todo el 2013.

Joachim Lafosse es uno de los directores europeos más relevantes e influyentes de nuestro tiempo.  Sus películas se han visto reconocidas con los premios de festivales como Cannes (Mejor actriz por Perder la razón) o Venecia (Premio Signis por Propiedad privada).

Parte siempre de lo natural, lo cotidiano, para realizar un reflejo complicado y abrupto de la sociedad actual. La familia, la amistad, la sociedad, las relaciones y la autoridad entre los miembros; son parte imprescindible en su cine.

Lo mejor del cine de Laffose es que en el día a día plantea cuestiones que rallan el delito, casi la locura, que lo superan; pero consigue enraizarlos en personajes que nos resultan tan empáticos como caperucitas rojas o lobos feroces. Aprendemos a amarles y a no juzgar sus deleznables actos, incluso a defenderlos, a apiadarnos de sus oscuras almas o incluso a exculpar sus pecados.

La dicotomía entre la honestidad y la locura; la simpatía y y la maldad son algunas de las características más reconocibles y estudiadas del imaginario de este cineasta belga.

En estos 13 años de carrera, desde el 2001, ha realizado 2 cortometrajes que hemos podido ver y otros cinco largometrajes que también hemos podido disfrutar en Valencia.

En el 2001 realiza el cortometraje Tribu. Jan y Pascale se divorcian, dejando a su hijo dividido entre las dos nuevas familias. Es un cortometraje de 24 minutos que ejerce como punto catártico de la que será su primera película larga. La posterior Folie Privée. Aquí en una primera aproximación al cine ya apunta las maneras y las formas de un cineasta atípico entre el cine social de Ken Loach, o sobre todo sus compatriotas los hermanos Dardenne o la radicalidad de Lars Von Trier o Lukas Moodyson.

En 2004 realiza la que es su primera película larga: Folie Privée, de no más de 70 minutos de duración. Pascale deja a Jan para comenzar una nueva vida con Didier, su nuevo novio, pero Jan se niega a abandonar la casa y separarse de su hijo Thomas de 7 años. El conflicto estalla muy pronto y, en menos de un día, el destino de cada uno de ellos cambia radicalmente. Comienza la cinta y sin conocer nada, ya nos duele ver allí a ese hombre que se niega a abandonar lo que es de su propiedad, esa autoridad denostada que se rechaza, cuando hasta ahora lo ha tenido todo: una mujer preciosa, un niño que es un cielo y una casa de príncipes y princesas. Pero un buen día ya nada existe y tiene que marcharse, aunque no lo hará.  Dura, seca y con la sensibilidad especial que caracteriza su obra pero que nunca cae en el sentimentalismo barato. Fascinante y dolorosa, por su veracidad y sobre todo, por la vida que desprende, pero que ya no es ni siquiera vida. Es alucinante como puede crear empatía por cada uno de los personajes según la escena. No te casas con nadie, sino con todos al mismo tiempo. Les comprendes, les necesitas, les quieres y te duele su sufrimiento y, sobre todo, como cuando pueden se hacen las cosas aún más difíciles. Brillante hora de metraje.

ça rend hereuxeEn 2006: Ça rend heureux, quizás la película menos interesante de una excelente filmografía,pero eso no quiere decir ni mucho menos que sea una mala película. Se le hace feliz, también del 2006. Una comedia dramática donde el metacine adquiere un importante papel. Una película sobre cómo convivir con su propia familia. Fabrizio, un director belga sin dinero, está intentando hacer una película pero es incapaz de encontrar financiación. La solución que encuentra es buscar a actores y técnicos en paro, todos motivados por la pasión hacia su trabajo.

 

 

propiedadTambién ese mismo año, realiza: Propiedad privada. Protagonizada nada más y nada menos que por Isabelle Huppert y Jeremie Renner. Se presentó en el CinemaJove de Valencia. La película disecciona entre el cine de los Hermanos Dardenne y el de Claude Chabrol los entresijos de una madre y sus dos hijos adultos. Los conflictos ante la propiedad y ante las posesiones y los vericuetos del amor y el odio. La propiedad y la autoridad conducen toda la historia de familia desestructurada.

 

eleve libreEn 2008 realiza la primera película que nos traerá el conocimiento de este cineasta a nuestro país. Se trata de Élève libre es una delicada película del año 2008. Premio Luna de Valencia a la mejor película en el Festival CinemaJove de Valencia. Sensibilidad desatada y mucha sutileza a la hora de contar una historia dura y difícil, lecciones privadas de un maestro a un alumno. Es tenista, tiene 16 años y está a punto de echar todo su curso por la borda. Un treintañero decide acogerlo para enseñarle a estudiar, a comprender, a vivir. Las lecciones van mucho más allá, traspasando los territorios meramente educativos. Y lo aprendido a veces no puede ni siquiera contarse. Quizás la mejor película de Lafosse con permiso de Perder la razónSin duda, a la manera de François Ozon.

En 2010 y a un paso de una de sus obras maestras realiza otro cortometraje: Una delicia de cine directo a la manera del gran Fernando Melgar o Frederick Wiseman en el día a día de un adorable niño en la guardería. ‘Al filmar el día a día de un niño en una guardería, lo que pretendo es hacer cine con un actor de menos de tres años. Solamente intentar filmar lo que ocurre cuando los adultos no estamos presentes’. El cortometraje se llama Avant les mots (Antes de las palabras)

En 2012, aunque la película no llegara a España hasta el año pasado, realiza la que es su película más celebrada, premiada y conocida internacionalmente: A perdre la raison (Perder la razón)

 

Lafosse disecciona un complicado juego de locura que se incrementa a cada minuto. Consigue que la atmósfera sea tan irrespirable como lo es la vida de su protagonista.

En À perdre la raison se confunde la bondad, la ayuda con la dominación y la prepotencia. Se confunde el amor con la sumisión y la ilusión con la rutina. Emilie Dequenne está simplemente sublime. Parecía imposible que esta actriz volviera a dar a luz un personaje con tanta intensidad, matices y aparente simpleza como el que le descubrieron los hermanos Dardenne para Rosetta. Pero en esta cinta belga, se crece.

Ella pierde la razón y con ella todos nosotros, porque el cine es eso, un camino en el que director, equipo, personajes, todos viven, sienten, sufren, superan una misma historia. Y la meta es hacer que el público también lo consiga.

Tiene una corta carrera este cineasta belga, pero hay que seguirle la pista. Pocas creaciones, pero suculentas:

Y algo que aún nos espera y de lo que todavía conocemos poco. Está en fase de montaje su próxima película:  Les chevalliers blancs, evita centrar la acción sobre otra familia, pero mantiene su discurso sobre las buenas intenciones y el camino al desastre,  en esta ocasión a través de un grupo humanitario.

La sinopsis de la película nos transporta en principio a unos universos bastante inexplorados por Lafosse: la ayuda humanitaria y la guerra y la destrucción.  Jacques Arnault, presidente de la ONG Alivio del Sur prepara una operación de perforación: extraer 300 víctimas que han quedado huérfanos de la guerra civil en Chad para volver a los padres franceses candidatos a la adopción. Françoise Dubois es un periodista que cubre la operación. Totalmente inmerso en la realidad brutal de un país en guerra, Jacques y su equipo pierden sus certezas y se enfrentan a las limitaciones y complejidades de la intervención humanitaria.

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